• Solo

    Concebía el tiempo como algo que se prolongaba indefinidamente, dando ocasión a que se resolvieran todos los asuntos pendientes, todos los amores concertados tácitamente. Quince años después, su sensación era la opuesta: cada vez quedaba menos tiempo y nada había sucedido. Los amores pendientes no se habían cumplido y, lo que era peor, incluso los había olvidado. Estaba solo y se había acostumbrado a ello. Él mismo había decidido asumir, con una rara alegría, esa soledad que se le venía encima. Al principio, es cierto, quiso acercarse de nuevo a los demás, pero terminó por pensar que era preferible no tener pasiones a tener pasiones mediocres. Con el paso de…

  • Malebranche y el infinito

    Dice Malebranche: «Nos consta que el espíritu percibe lo infinito, aunque no lo comprenda». Yo diría justo lo contrario. 2020: aunque sigo pensando lo mismo que escribí entonces, se me ocurre ahora una manera interesante de aplicar lo que dice Malebranche: podriamos ser capaces  de percibir algo sin ser conscientes de que lo hacemos. Como esos pacientes con los dos hemisferios separados de los que habla Gazzaniga (ver La ceguera psicológica). O como he pensado en ocasiones al estar con personas con alzeimer (mi tía Mariona, mi padre): que en ciertos instantes parecen conocernos aunque no sepan que nos conocen. Pero sí, pienso como entonces que el concepto de infinito…

  • Principio de los indiscernibles en Malebranche

    Tanto a Malebranche como a Leibniz se les podría aplicar el leibniciano principio de los indiscernibles en lo que se refiere a la contingencia del mundo de los cuerpos. Nota en 2007: Creo que me refería a lo siguiente: en lo que se refiere a la existencia de los cuerpos, para Malebranche la posibilidad de que existan realmente es indistinguible de la situación en la que no existiesen. Él mismo dice explícitamente que si los cuerpos no existiesen eso no afectaría a nuestra percepción de los mismos (puesto que somos pensamientos de Dios). Si a estas ideas se les aplica el principio de los indiscernibles de Leibniz que dice que…

  • Hedvige de Sulzbach, la bella teóloga /1

    || La mitad oculta

    En 1760, Casanova se encuentra en Lausana. Se acaba de separar de uno de sus grandes amores, la Dubois, que ahora se ha convertido en señora Lebel, gracias a la ayuda del propio Casanova, y se dirige a Ginebra para visitar a Voltaire. Antes de partir se le acerca un pastor de la Iglesia de Ginebra que le propone compartir el coche. Llegan a un acuerdo y hablan de teología. El pastor le dice que sobre esas cuestiones hay alguien que sabe razonar mejor que nadie, su sobrina, que es «teóloga y hermosa» y sólo tiene veinte años. El pastor promete presentársela y Casanova responde que estará encantado de conocerla, pero: «¡Líbreme…