ficción

  • El narrador de El Duelo

    || Sobre El Duelo

    Escribí El Duelo hace catorce años, pero, al editarlo ahora, no he cambiado casi nada. Quizá alguna palabra o frase, siempre por razones de comprensión. He visto defectos mayores en la forma y, por supuesto, en el contenido, pero he preferido conservarlos, aunque no exactamente por espíritu de fidelidad. No hace falta decir que El duelo, sea lo que sea, está incompleto. Calculo que su extensión, de haberlo terminado, sería cuatro o cinco veces más. El duelo no es una novela, puesto que es todo diálogo excepto alguna breve descripción que sitúa la acción como lo hace una acotación de teatro. En cierto modo se asemeja mucho a una obra…

  • En passant

    ||| El Duelo, 13

      13. En passant __Creo que no os conozco –dijo Eugenia, mirando atentamente al pirata que le había ofrecido su brazo. __Podéis llamarme Misson –dijo Frederick- y si me acompañáis os revelaré por qué yo sí os conozco a vos. __¿De veras? No hubiera creído que fuera tan fácil reconocer a una monja portuguesa. __Debéis perdonarme –dijo bastante confuso el joven-, me refería a vuestra verdadera identidad. __Si conocéis mi verdadera identidad, no puedo hacer otra cosa que felicitaros y pediros que me reveléis ese secreto cuanto antes, pues yo llevo toda mi breve existencia intentando averiguarlo. __Me temo que no podré cumplir ese deseo vuestro. __¿Y si podréis cumplir otros…

  • La diagonal del alfil

    ||| El Duelo, 12

      12.La diagonal del alfil —¿Ahora tenéis tratos con piratas? -preguntó con socarronería el abad. —Siempre los ha tenido -dijo Frederick, con idéntica socarronería. —Es un buen pirata -dijo el barón y enseguida, intentando desviar la conversación, preguntó:- ¿cómo han ido vuestros asuntos en Francia? —Nuestros asuntos -corrigió el abad- no van muy bien, pero tal vez mejoren en fechas próximas, las fuerzas coaligadas europeas están siendo derrotadas por los ejércitos franceses, pero en París las divisiones entre los dirigentes de la Convención aumentan de día en día, el terror se impone, han sido guillotinados Hebert y algunos de sus seguidores y, en el otro extremo, Danton, acusado de traición.…

  • Libertalia

    ||| El Duelo, 11

    11.Libertalia   —Os confieso que vuestra historia acerca de las andanzas del pirata Misson ha excitado mí imaginación -dijo Frederick cuando, horas después de su última conversación, ambos se hallaban en la concurrida fiesta-. Había oído hablar de piratas que fundaron reinos, como John Avery, rey de Madagascar, pero nunca de repúblicas creadas por los espumadores del mar. —Es sin duda un caso único -confirmó el barón-. Entre esas gentes abundan los temperamentos crueles y sanguinarios, que son precisamente los menos peligrosos y que a menudo regresan a su patria y obtienen un título de nobleza. Aquel hombre que habla con la duquesa de Sax -dijo señalando un lugar de la…

  • Piratas y disfraces

    ||| El Duelo, 10

    10. Piratas y disfraces —Entrad -dijo Frederick desde dentro de la habitación. —Mentiría si dijera que vuestro disfraz me parece original -dijo el barón tras examinar la indumentaria de Frederick-, pero he de admitir que resultáis un pirata en extremo elegante. —Utilicé como modelo a Bartolomé Roberts -explicó Frederick-, que vestía como ya ahora: chaqueta y calzón de damasco, una pluma roja en el sombrero, una cadena de oro que caía sobre su pecho, y dos pistolas sujetas a dos cabestrillos de seda parecidos a los que aquí veis -dijo, señalando dos cabestrillos de seda turquesa que colgaban de sus hombros-; sólo he suprimido una gran cruz de diamantes que…

  • Contragambito de dama

    ||| El Duelo, 9

    9. Contragambito de dama —Tomad alguna si lo deseáis -dijo el barón, mirando las glicinas azules que Eugenia acariciaba casi con temor. La muchacha se volvió, sorprendida, y miró al barón. —Me gusta verlas así -dijo-, me dolería arrancarlas. Tal vez me lleve alguna cuando me vaya, pero no lo haría si viviese aquí. —¿Os gustaría? -preguntó el barón, arrepintiéndose al instante de su audacia. —Sí -respondió la joven-, pero éste no es el lugar en el que debo vivir. —¿Volveréis al internado? —No es necesario que finjáis -dijo Eugenia, pero enseguida añadió:- Perdonad mi brusquedad, pero vos sabéis qué es lo que se espera de mí, y a qué…

  • Gambito de dama

    ||| El Duelo, 8

    Capítulo 8. Gambito de dama —He observado que no parece preocuparos la inminencia de la fiesta que celebrará en vuestro honor -dijo el barón a la joven Eugenia, pues éste era el nombre de la sobrina de Vivienne-. Puse a dos mujeres a vuestro servicio para que os ayudaran en la elección de un disfraz que os agrade, pero me han informado de que a sus preguntas respondéis con el silencio y que en vuestra actitud no se advierte que os preocupe o divierta la perspectiva de la fiesta. —Os ruego perdonéis mi actitud -dijo Eugenia-. No se debe al desinterés, y debo deciros que estoy muy agradecida por vuestras…

  • La mayor influencia

    || Sobre El Duelo

      Aunque se pueden encontrar muchas influencias en El Duelo, algunas conscientes y otras inconscientes, la más clara es Las afinidades electivas, de Johann Wolfgang Goethe. La influencia se detecta no sólo en el tono de la obra, sino en pequeños detalles, como que el personaje principal sea en ambos casos un barón o en las conversaciones acerca de jardines (mucho menos elaboradas en El Duelo que en Las Afinidades). Además, me parece recordar que mi intención era proponer en el problema amoroso que se iba a producir entre el barón, Frederick y Eugenia una tesis opuesta a la de Goethe en su obra. Parece, sin embargo, que existe una influencia…

  • Juego oculto

    ||| El Duelo, 7

    7. Juego oculto —Ha desaparecido el peligro, pero os ruego que permanezcáis en vuestras habitaciones -recomendó el barón. —Decídme -pidió Frederick-, ¿qué impresión os ha causado la sobrina de Vivienne? —La mejor que podía esperarse. Es una joven hermosa y, al parecer, no carece de ingenio, aunque tal vez peca de timidez o modestia. Sus rasgos recuerdan la antigua belleza de su madre, pero en sus ojos se percibe un brillo misterioso, sin duda heredado de su padre. No ignoráis el trágico fin de aquel hombre admirable, que fue mi más apreciado compañero de juventud. —Tengo por cierto que se suicidó -dijo Frederick-. ¿Es verdad? —Sí -confirmó el barón con…

  • Variante francesa

    ||| El Duelo, 6

    6. Variante  francesa —Mi visita por fuerza ha de ser breve -dijo el Abad de Velfenhauss-, debo regresar a la Corte para intentar convencer a los indecisos del peligro que representa Francia. —Espero que no me consideréis presuntuoso si os digo que yo advertí de ese peligro antes de la caída del rey -dijo el barón, y añadió con cierta indiferencia-: aunque hoy en día muchos me miran como a un traidor.   —No soy yo quien debe juzgaros -dijo el Abad. —No intentaba pedir perdón -respondió el barón-. No me arrepiento de ninguna de mis acciones. —Sois soberbio, querido sobrino. Aunque a veces pienso que no lo merecéis, intentaré…