El aumento de la nada

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Del mismo modo en que la nada con la nada aumenta, ¿pues acaso los muertos no son otra cosa que nada, y sin embargo su número constantemente aumenta?

(20 de agosto de 2010)


“Vete, escóndete de este matadero para que no aumentes el número de los muertos”.

Ricardo III, IV


Graciela comentó el 31 de agosto de 2010:

Esto me hizo acordar lo que preguntaba Leibniz, ….y lo descontextualizo,….”¿por qué hay ente y no mas bien nada?”

Creo y se mezclan palabras en mi discurso….porque la nada es lo mas simple, allí vamos todos. Lo difícil es dar cuenta del existir.

Decimos nada y decimos algo, y al decir algo ¿le conferimos estatus epistemológico a la nada? ¿en qué nivel?. A ver si nos entendemos y logramos comunicarnos.


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Penúltima aproximación al karma

Llegamos, finalmente, al motivo que me ha llevado a escribir este ensayo (o intento, si se prefiere). Aquí comienza la última aproximación al karma.

Tras la larguísima introducción, todo lo que se diga aquí va a saber a poco, y más teniendo en cuenta que casi he olvidado qué era lo que quería decir. Voy a intentar recordarlo.

Mi intención era mostrar que la noción de karma no sólo es interesante desde un punto de vista folklórico-metafísico-místico, sino que, además, se refiere a algo que tiene una utilidad práctica, pues explica de alguna manera los procesos psicológicos de cualquier persona, y quizá ayuda a ser mejor persona, desde el momento mismo en que uno se reconoce enfermo y busca un remedio a su enfermedad.

Lo que sostengo, en definitiva, es que la acumulación kármica existe y que todos nosotros estamos sometidos a ella.

Brevemente: nuestras acciones mentales tienen efectos no sólo físicos, sino también puramente mentales. Y estos efectos pueden ser muy perniciosos.

La afirmación anterior puede parecer un poco aventurada y cercana a tendencias místicas o espiritualistas, pero, como dije en la introducción, no estoy afirmando o negando que puedan existir procesos mentales sin que existan procesos físicos.

El asunto no me interesa en este momento, y lo que voy a decir a partir de ahora puede ser aceptado incluso por el materialista más estricto, siempre y cuando no se deje cegar por sus prejuicios. Para disipar cualquier prevención, sin embargo, pido al lector que se olvide de la idea de la reencarnación y que se quede únicamente con la de un karma que se acumula tan solo a lo largo de una vida.

Cualquier persona, incluso los que no son materialistas, puede aceptar que el funcionamiento de nuestro cuerpo depende del uso que hagamos de él a lo largo de nuestra vida. Si lo único que hacemos es andar, al cabo de treinta años, nuestro cuerpo se resentirá si un día, de repente, decidimos correr, bailar, saltar o nadar. Cuando un ciclista termina una etapa de doscientos kilómetros, le cuesta andar y le resulta casi imposible bajar escaleras, porque los músculos de sus piernas han estado realizando un movimiento muy específico durante las últimas horas y, para bajar escaleras, necesita emplear los músculos de otra manera (incluso necesita usar otros músculos). Los atletas de élite suelen padecer enfermedades óseas y musculares a edad muy prematura, debido a que realizan demasiadas veces un mismo movimiento, castigando en exceso la zona de flexión. Una dolencia de este tipo es el célebre codo de tenista.

Todo esto es bastante evidente. La conclusión a este planteamiento también lo es: realizar acciones repetitivas no suele ser beneficioso, por lo que no es aconsejable tener excesivos hábitos físicos. No conviene insistir una y otra vez en un mismo movimiento.

Ahora bien, los hábitos físicos pueden ser modificados: los diestros, por ejemplo, no pueden usar la mano izquierda para escribir, pero logran hacerlo tras una práctica continuada, si se ven en obligados a ello, por ejemplo, si pierden la mano derecha, o si, como me sucedió en una ocasión, se rompen el brazo derecho: como tenía que tomar notas, primero inventé un lenguaje de puntos y rayas para escribir con la mano izquierda, pero finalmente comprendí que era mejor aprender a escribir con la mano izquierda, aunque fuera de manera torpe. Fue difícil los primeros días, pero finalmente logré escribir con una letra que, al menos entendía yo.

Continua en El peligro de los hábitos


ACERCA DEL KARMA

El origen de Acerca del karma

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Primera aproximación kármica


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Causas y efectos: herencia, deuda y reencarnación

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El peligro de los hábitos

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Una espontaneidad muy buscada

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Las ideas y el carácter

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Los deseos

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La apuesta de Buda

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La acumulación kármica

Hay que admitir que «la acumulación de karma», o «la deuda kármica», suena bastante mal para un oído occidental. Supongo que en la India algunas expresiones occidentales también sonarán bastante mal, como «la redención del pecado».

Sutta pitaka, la segunda cesta del Canon Tipitaka, la de los discursos de Buddha

No voy a intentar definir qué es el karma, porque es muy difícil traducir esta palabra sánscrita, que en pali, la lengua que se emplea en las escrituras budistas de la escuela theravada, se escribe «kamma».

El concepto de karma es casi universal en el pensamiento de la India y también en su propagación por todo el Extremo Oriente. Con esto quiero decir que es un concepto que aceptan tanto las doctrinas llamadas ortodoxas como las heterodoxas, el hinduismo pero también el budismo y el jainismo. Fue rechazada solo por algunas escuelas marginales, como  los fatalistas ajivikas y los carvaka materialistas.

Otra idea común a la mayoría de las doctrinas de la India es la de la reencarnación, que aceptan heterodoxos y ortodoxos, y que está asociada de manera casi indisoluble a la doctrina del karma.

A pesar de la visión occidental que considera todo lo oriental igual (todos los gatos son pardos en Oriente), es difícil encontrar en la India conceptos acerca de los cuales la unanimidad sea absoluta. La excepción son estas dos ideas ya mencionadas: la acumulación de karma y la reencarnación. En el subcontinente indio podemos descubrir todo tipo de filosofías, éticas y religiones, pero es difícil que en ellas no intervengan, aunque sea de manera tangencial, las nociones de karma y reencarnación.

Debido a esta coincidencia, parece más adecuado considerar como rasgo común de las doctrinas nacidas en tierra india la idea del karma y la de la reencarnación, en vez de la concepción monista o panteísta de la naturaleza, o la de lo Brahman, lo Atman o la unión brahman-atman, como se hace frecuentemente.

Vayamos a la acumulación de karma. Tal vez sea posible explicar el asunto en dos líneas, pero me parece más interesante abordarlo de un modo indirecto.

Continuará


[Escrito en 1992]

2020: Sé que no es correcto hablar de Extremo Oriente, término sin sentido geográfico definido (sí lo tiene, sin embargo Asia Oriental, por ejemplo), y probablemente tampoco lo tenga la distinción entre lo oriental y lo occidental, pero he preferido no corregirlo aquí para que no se pierda la intención del argumento.


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El Tarot: la estrella

En las primeras representaciones de la carta del tarot llamada “la Estrella”, da la sensación de tratarse de la estrella que señala el nacimiento de Jesucristo, especialmente en la de Ercole di Este.

En la carta de Ercole di Este parece, efectivamente que están viendo la estrella que anuncia el nacimientro de  Jesucristo.

http://www.tarotygratis.com/wp-content/uploads/cartas_tarot/visconti-sforza_200/carta-la-estrella.jpg

En el tarot de Visconti Sforza, sin embargo, podría significar el espíritu de Dios que penetra en la virgen María, incluso uno de sus rayos parece dirigirse a su oreja: San Agustín decía que María concibió a Jesús por las orejas. Podría ser el espíritu de Dios o Dios mismo entrando por la oreja.

A esta interpretación parece contribuir la posición de la otra mano de la mujer, sobre su vientre.

 

http://fr.academic.ru/pictures/frwiki/74/Jean_Dodal_Tarot_trump_17.jpg

En el tarot de Marsella, lo primero que se me ocurrió fue que el dibujo podría tener relación con el signo zodiacal de Acuario, que suele representarse de una manera semejante. Sin embargo, el planeta que se corresponde con Acuario es Saturno, que no parece tener mucha relación con estrellas o doncellas.

En cuanto a la doncella que se lava, podríamos seguir con la interpretación que hice en la interpretación de Visconti Sforza y pensar que es la virgen María lavándose en el río poco antes de la concepción divina de Jesucristo.

Sin embargo, hay un aspecto curioso que llama la atención: la doncella se está lavando en el río y el nombre de la carta es La toille. No es La etoile o L’etoile (la estrella), sino la toille, que podría significar “el lavado” o “la limpieza”, como cuando en español afrancesado decimos: “me voy a hacer la toillette”. No sé si se trata de un juego de palabras entre etoile/toille (estrella/lavado), pero parece difícil que no lo sea.

En esta carta me parece de especial importancia el pájaro que está posado en el árbol. Habría que examinarlo.

***********

[Estas hipótesis las hice al leer el primer  original del libro El Tarot, de Marcos Méndez Filesi, de próxima publicación. Puedes visitar su muy recomendable página dedicada al tema: El Tarot, Renacimiento, arte y cultura]

La identidad y el chiste de Epicarmo

En una de las historietas de Filocomic hice un chiste a partir de una escena que al parecer tenía lugar en una comedia de Epicarmo. En el chiste decidí poner a Heráclito y Diógenes el cínico como protagonistas. Lo reproduzco aquí.

 

 

Sin embargo, parece que Epicarmo no empleó, como sucede en el chiste, el argumento de Heráclito de que todo fluye para negar la identidad, o al menos no de manera directa, sino que el deudor planteaba más o menos lo siguiente:

DEUDOR: Si tienes una cantidad determinada y le quitas una parte entonces ya no tienes esa cantidad. ¿De acuerdo?

ACREEDOR: Así es.

DEUDOR: Entonces yo no soy ya la misma persona que te pidió el dinero, puesto que los seres humanos nos vamos trasformando a cada momento.

El acreedor entonces se quedaba callado, sin saber qué decir, pero finalmente le daba un puñetazo al deudor. Desde el suelo, el deudor se lamentaba y le preguntaba por qué le había pegado. El otro le ayudaba a levantarse amablemente y le decía:

ACREEDOR: Siento lo que te ha sucedido, pero yo no tengo la culpa, porque yo ya no soy el mismo hombre que te dio el puñetazo.

Como se ve, existen muchas maneras de poner en duda la noción de identidad, o al menos la de la identidad continua a través del tiempo. En los primeros capítulos de Nada es lo que es me he referido a varias de ellas, algunas fascinantes, como el problema (también de origen griego) llamado “el barco de Teseo”; o ese otro dilema que aparece en un libro grecoindio delicioso, Las preguntas de Milinda; o el que en el cuento japonés La joven de Edo, sirve para resolver una disputa amorosa; entre otros muchos ejemplos, puesto que todo el libro está dedicado al problema de la identidad.

Pero el argumento de Epicarmo tiene también relación con reflexiones lógicas más complejas, que evité tratar en mi libro, acerca de los todos y las partes.

Veamos una de estas reflexiones.

Algunos filósofos antiguos planteaban lo siguiente:

Si una persona no fuera idéntica a la suma de las partes que la constituyen (por ejemplo, sus átomos o las diversas partes de su cuerpo), entonces deberíamos pensar que en un mismo lugar puede haber dos cosas al mismo tiempo, lo que es imposible: un hombre y la suma de sus partes.

Para evitar ese absurdo, debemos concluir que una persona es lo mismo que todas las partes que lo constituyen. En tal caso, si una de esas partes deja de existir, por ejemplo unas cuantas células (cada segundo mueren y nacen nuevas células), entonces ninguna persona puede ser la misma que aquella que estaba allí cinco minutos antes.

Estos enredos, tremendamente ingeniosos pero aparentemente sin sentido u ociosos, dieron mucho trabajo a Crisipo de Solos, tercer director de la escuela estoica o Stoa, que escribió más de 700 libros y se ocupó de los todos y sus partes, y de si las personas siguen siendo las mismas personas si, por ejemplo, pierden una pierna (ese es el “problema de Dion y Theon”, del que hablaré en otro momento).

crisipo de solos

Todos los libros de Crisipo se han perdido y los pocos fragmentos que se conservan son de muy difícil interpretación. Sin embargo, aunque casi hasta el siglo XIX y XX se despreció la lógica estoica, hoy en día se considera que fueron precursores de muchas ideas actuales, no sólo en el terreno de la lógica, sino en el de la matemática e incluso en el de la física y metafísica, si es que entendemos por “metafísica” algo parecido a lo que se entendió desde Andrónico de Rodas. Andrónico, en efecto, clasificó las obras de Aristóteles y decidió situar unas cuantas obras dispersas inclasificables detrás (en el volumen siguiente) a la Física (Meta-Física). De ahí el afortunado equívoco que nos dice que la Metafísica es lo que está más allá de la física.

Una de esas cosas que cayeron por casualidad tras el libro de la Física se parece mucho, en mi opinión, a la semiótica.

Volviendo a Crisipo, los pocos fragmentos que se conservan de él resultan fascinantes, y espero ocuparme de ellos en algún momento.

En cualquier caso, conviene no pensar que las paradojas y los rompecabezas lógicos son una pérdida de tiempo, porque casi siempre esconden algo que sólo tras un estudio profundo llega a entenderse, y a menudo señalan un camino que vale la pena explorar. Las célebres paradojas del movimiento de Zenón, por ejemplo, todavía deparan sorpresas, como el hecho de que una reciente teoría física acerca del tiempo, parece darle la razón al paradójico Zenón.

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FILOCOMIC (cómic y filosofía)

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

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Nicolás de Cusa y el innatismo

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Rechaza Nicolás de Cusa las ideas platónicas y el conocimiento innato:

“Lo innato al alma no son los contenidos concretos del conocimiento, sino solamente la capacidad para llegar a adquirirlos” (76).

Esto es lo que yo opino del innatismo en sus diferentes versiones. Es decir, más o menos un término medio entre la tabula rasa y la reminiscencia. (1991)

(Ver NOTAS A CASSIRIER)

Sentido y referencia en Gottlob Frege

frege2Gottlob Frege (1848-1925), nacido en Wismar, Pomerania, Alemania, es uno de los creadores de la lógica moderna. Su objetivo como investigador era demostrar que las matemáticas se podían explicar mediante reglas lógicas. En su opinión, la lógica era la ciencia básica a partir de la cual se pueden y deben construir todas las demás. Su teoría es una variedad del llamado logicismo.

El filósofo británico Bertrand Russell le hizo un gran favor a Frege al llamar la atención de la comunidad pensante hacia sus trabajos, hasta entonces casi desconocidos. Pero el joven Russell también acabó con los sueños del anciano Frege.

En efecto, cuando Frege se hallaba cerca de la confirmación de su teoría, recibió una carta de Russell, en la que le decía que había encontrado un fallo en sus teorías. Ese fallo es la famosa paradoja de Russell, que se refiere a las clases que se contienen a sí mismas (de eso hablaré en otra ocasión, cuando se me ocurra un chiste para este Filocomic).

La respuesta de Frege fue que la paradoja de Russell era todavía más poderosa de lo que parecía y que hacía tambalearse a la aritmética:

“Frege quedó tan desasosegado por esta contradicción que dio de lado el intento de deducir la aritmética de la lógica, al cual, hasta entonces, había dedicado principalmente su vida”.

Tiempo después, un Russell ya mayor se encontraría con un discípulo que le puso en una situación semejante a la que él había causado a Frege. Se trata de Wittgenstein, pero tampoco hablaré de él en este momento.

russeljoven

Bertrand Russell poco antes o poco después de destrozar los sueños de un anciano

Sin embargo, uno de los hallazgos más interesantes de Frege no se vio afectado por la destrucción de su sueño logicista.

Se trata de la distinción entre sentido y referente.

Una cosa es, dice Frege, el sentido de una expresión y otra su referente o referencia.

El ejemplo más célebre para entender esta idea es la comparación que propone Frege en “Sobre sentido y referencia” entre el lucero de la mañana y el lucero de la tarde. La resumo a continuación.

Los antiguos griegos se habían dado cuenta de que por la mañana, cuando todavía no es pleno día, aparecía una luz muy brillante en el cielo. También observaron que por la tarde, cuando el sol ya se ocultaba, se podía ver otra luz muy brillante. Además, descubrieron que esas luces no podían ser estrellas (cuerpos fijos en el firmamento, según se creía entonces), sino cuerpos errantes, como lo era la Tierra. Así que los llamaron planetas, es decir “errantes”.

Los dos luceros, el que se veía por la mañana y el que se veía por la tarde, eran planetas.

Dicho en la nueva terminología que propuso Frege a finales del siglo XIX, había dos sentidos, dos expresiones: “lucero de la mañana” y “lucero de la tarde” y cada una tenía su propio referente: la cosa que brillaba en la mañana y la cosa que brillaba en la tarde.

Sin embargo, alguien descubrió, tal vez después de un viaje a Egipto o Babilonia, que esas dos luces eran causadas por un mismo objeto: el planeta al que llamamos Venus. No se trataba, pues, de dos planetas, sino de uno solo.

Ahora, dice Frege, los griegos seguían teniendo dos sentidos, el lucero de la mañana y el lucero de la tarde, pero sólo había ya un referente, pues las dos expresiones se referían al mismo objeto.

Aquí nos detenemos, ahora que el lector ya puede entender el chiste de mi nuevo capítulo de Filocomic, porque, esta introducción sólo tiene un sentido: hacer comprensible un chiste. Ya sé que algún lector dirá que mal chiste es aquel que necesita tanta explicación previa. Probablemente tendrá razón ese lector, que quizá seas tú.

El chiste, por cierto es una adaptación de un acontecimiento real: sucedió en la cafetería de la Universidad Complutense, donde estudié Filosofía, un día en que estaba con mi amigo Manuel Abellá deseando desayunar. Entonces los dos nos partimos de risa y seguimos fabricando chistes lógicos durante un buen rato.

Aquí he adaptado aquel pequeño acontecimiento de nuestras vidas, para que lo protagonizaran dos mujeres en un bar.

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ANEXO SEMÁNTICO

Es interesante darse cuenta de que, a pesar de que tengan el mismo referente el lucero de la mañana no es exactamente lo mismo que el lucero de la tarde. Al menos no en el aspecto semántico.

Por ejemplo, si pensamos que:

lucero de la mañana= lucero de la tarde

…entonces, ¿por qué parece adecuado decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la mañana”, pero suena absurdo decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la tarde”.

Otra diferencia: si fueran lo mismo, entonces sería verdad que “lucero de la mañana” tiene tantas letras como “lucero de la tarde”, pero eso no es cierto, pues “lucero de la tarde” tiene una letra menos.

Naturalmente, todo esto es un juego con el lenguaje, pero, claro, también podemos preguntarnos: ¡qué es exactamente el “lucero de la mañana”? ¿El planeta Venus o nuestra percepción de esa luz que brilla en la mañana?

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[Publicado por primera vez en

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Sobre la página noALT

Como sacrificado lector de esta página caótica ya te habrás dado cuenta de que las cosas aparecen y desaparecen. No se trata de un fenómeno cuántico-relativista, sino que sucede simplemente que esto es una especie de cuaderno borrador que tiene la particularidad de que se borra de verdad. El lector más fiel de esta página soy yo mismo que me leo y releo una y otra vez y que, en un alarde de tolerancia, me permito corregirme a mí mismo a menudo.

Ahora he cambiado uno de los capítulos de La página noALT, que era muy difícil de entender (¡nadie me lo ha dicho: he tenido que leerlo yo para darme cuenta de que la redacción era infumable y contradictoria!). Así que lo he corregido y ahora, creo, está muchísimo mejor. Es el capítulo oo2.

La página noALT es una defensa de la tolerancia y al mismo tiempo del rigor en la discusión pública, y un ataque al dogmatismo y a todas esas ideas que separan el mundo en dos campos enfrentados (el nuestro y el de los otros). Además, intento que la cosa sea planteada con humor y cierto ingenio. No creo que convenza a casi nadie, porque es muy difícil cambiar ciertos hábitos, pero al menos se puede pasar un rato entretenido.

Cosas que he aprendido del budismo

buda

Del budismo, en sus muy diferentes versiones, he aprendido muchas cosas. Anoto aquí algunas de las que recuerdo.

1. No se cura uno leyendo el prospecto, sino tomando la medicina.

Es el consejo fundamental que se debe aplicar… a cualquier consejo. Señala la importancia de la acción, no sólo del conocimiento. Conocer la solución a un problema no implica haberlo solucionado: además hay que aplicar esa solución.

Buda-gandara

Lo paradójico es que, del mismo modo que sucede con muchos consejos concretos, este consejo acerca de los consejos también suele ser elogiado pero no seguido. Todo el mundo se puede poner de acuerdo en la importancia de aplicar y no solo entender los remedios, pero también todo el mundo parece olvidarse casi siempre de llevarlo a la práctica.

Muchas veces el remedio está al alcance de la mano, pero en vez de tomarlo, preferimos seguir lamentándonos.

Debo admitir que no estoy seguro de que esta idea pertenezca al budismo porque la expresión “prospecto” no me suena muy budista, pero quizá lo que sucede es que lo he cambiado yo, o que lo he leído en un libro moderno acerca del budismo.

2. Si tienes un pozo de agua y empiezas a echar piedras, al final ya no podrás sacar agua.

En consecuencia… Si quieres volver a tener agua, tendrás que ir sacando piedras. Puedes ir más lento o más rápido, pero has de sacar más piedras de las que eches.

El budismo relaciona esto con la reencarnación: uno va mejorando vida tras vida. Esa es precisamente la gran responsabilidad individual de una creencia sensata en la reencarnación: eres tú quien creas tu próxima vida. La idea no es sólo budista, sino también hinduista y jainista, pues casi todas las filosofías indias aceptan la reencarnación.

Como es obvio, se trata de una responsabilidad mucho mayor que la que propone el cristianismo, puesto que no se limita a una sola vida, a mejorar en el transcurso de esta existencia particular, sino que afecta a toda la cadena de reencarnaciones.

Es cierto que estamos determinados por lo que hicimos en vidas anteriores, pero también lo es que con nuestros actos presentes influiremos en nuestras vidas futuras. Para el cristianismo no son las vidas anteriores las que nos condenan fatalmente, sino tan sólo dos de ellas: la de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Para el cristianismo somos pecadores por lo que hicieron los dos primeros seres humanos. Se podría decir que el cristianismo cree en la reencarnacion del pecado de la especie, como una infección de nuestro código genético. La única posibilidad de enmienda que está a nuestro alcance es conseguir en nuestra vida presente el perdón de Dios, lavar esa mancha del pecado de Adán y Eva, pero el resto de hombres y mujeres seguirán contaminados. 

Como no creo en la reencarnación, tampoco creo en las vidas anteriores (y tampoco en las posteriores). Por lo tanto, tan solo puedo aplicar esta idea budista al transcurso de mi propia vida y a la construcción de mi propia personalidad a través de los años. A partir de cierta edad, la persona que somos ha sido creada por la persona que hemos sido, del mismo modo que nuestro Yo futuro lo estamos creando ahora. Puro sentido común, pero del que solemos olvidarnos. Sobre este asunto escribí hace tiempo un ensayo: Acerca del karma.

Budafotos-chengdu-buda-leshan-008

3. No puedes salvar al mundo si no te salvas primero a ti mismo

Quizá sea posible hacer las dos cosas a la vez, pero es dudoso.

A mí me gusta decir que tal vez no he reducido el número de los malvados con mi poca actividad a favor de los demás, pero que tampoco lo he aumentado. Se podría decir que he restado dos malvados al cómputo total.

Sea el número de malvados: x

Si a ese número me sumo yo, sería: X+1

Sin a ese número me resto yo: x-1

Diferencia en el segundo caso (x+1) respecto al primero (x-1): 2 (es decir, el número de malvados se reduce en dos unidades).

Pero tampoco es seguro que yo no esté ya (sin saberlo) en el número de los malvados, lo que invalidaría mi estupendo cálculo.

Naturalmente, con lo de salvarse uno o salvar al mundo me refiero a casos en los que alguien predica para los demás lo que él no es capaz de hacer, desde un punto de vista moral o ético. Como es obvio una persona podría no salvarse y sí salvar al mundo, por ejemplo desacativando una bomba nuclear pero muriendo en el intento, algo que hicieron muchos trabajadores y mineros en Chernobyl.

Mineros de Chernobyl

4. La igualdad básica entre todos los seres.

El budismo se opone a las castas que acepta el hinduismo y las otras escuelas de la India, excepto el jainismo, que va todavía más lejos que el budismo en su rechazo a las castas, y también en la defensa de las mujeres y de los animales (hay que recordar, para quien le sorprenda ver a los animales tan cerca de las  mujeres, que algunas escuelas ortodoxas indias han llegado a sostener que reencarnarse en mujer es peor que reencarnarse en perro).

5. No creas en nada de lo que te digan sin haberlo pensado por ti mismo antes, ni siquiera en lo que te digo yo (Buda)

Esta es una de las primeras cosas que leí que dijo Buda. Un buen consejo para librarse de muchos dogmas de los propios budistas y de los desvaríos de sus mil y una escuelas y variantes, que a veces son completamente absurdos, como el budismo tibetano mágico del Dalai Lama (en el que el actual Dalai Lama no parece creer mucho).

6. Las acciones tienen consecuencias. Cambiar la manera de actuar cambia la manera de pensar.

Esto tiene relación con las piedras y el pozo, y se opone a las ideas deterministas que basan la personalidad en genes, traumas infantiles y cosas parecidas.

El budismo es muy determinista por un lado, porque tu vida depende de las anteriores, pero también es indeterminista, puesto que puedes cambiar tus vidas futuras, como he dicho antes.

Insisto en que yo todo esto lo aplico a la vida presente, ya que no creo en una vida de ultratumba ni en la reencarnación (a no ser en gusanos).

Como se ve, se puede orientar el peso de la influencia de nuestras acciones teniendo en cuenta lo que han sido esas acciones: el pasado nos determina a través de recuerdos, traumas, memoria;  o mirando hacia lo que puede llegar ser: determinamos o influimos en nuestro futuro actuando, haciendo).

Esta es una dicotomía que establece también un equilibrio interesante entre el pesimismo y el optimismo:

“Soy así por culpa de…” frente a “Seré así gracias a….”

Estas ideas coinciden también con muchas ideas de Paul Watzlawick y la llamada terapia sistémica dentro de la psicología cognitiva), que propone cambiar el comportamiento en vez de lamentarnos continuamente por lo que hemos hecho: “Cambia tu manera de actuar y cambiará tu manera de pensar, tu manera de sentir y sobre todo tu manera de pensar qué es lo que debes pensar.”

También me recuerda ideas de Krishnamurti y su insistencia en el ahora y en la inexistencia del tiempo, que tomadas a la letra son un absurdo, pero entendidas con moderación y algo de imaginación son interesantes. 

Se podría decir que el psicoaanáalisis es judeo cristiano, con su insistencia en el peso del pasado (del pecado de Adán, de los traumas infantiles), mientras que el budismo es más bien cognitivo, al sugerir que nuestra actividad presente influirá en nuestro comportamiento y felicidad futuras.

7. Las cuatro nobles verdades del budismo, pero en especial dos de ellas:

1. Existe el dolor
3. Existe un remedio contra el dolor.

Las otras dos verdades son: 2. Que existe una causa del dolor (o malestar) y 4. Que el Octuple Noble Sendero es el remedio al dolor o malestar.

Interpretado con cierta flexibilidad y eligiendo las escuelas budistas que más me gustan, sí me parece que el Octuple Sendero es un buen remedio, quizá no universal, pero sí efectivo en muchos aspectos de la vida:

  1. Sabiduría o discernimiento (pañña): Entendimiento Correcto (samma-ditthi), Aspiración Correcta (samma-sankappa).

  2. Moralidad o virtud (sila): Habla Correcto (samma-vaca), Acción Correcta (samma-kammanta), Modo de Vida Correcto (samma-ajiva).

  3. Concentración (samadhi): Esfuerzo Correcto (samma-vayama), Atención Correcta (samma-sati), Concentración Correcta (samma-samadhi). (tomado de Wikipedia)

8. Si tienes un problema y a eso añades la preocupación por tener un problema, entonces tienes dos problemas.

El primer problema a veces se puede solucionar, otras no. El segundo problema se puede casi siempre eliminar o suavizar, y muchas veces es el peor de los dos. La solución de ese segundo problema casi siempre coincide con la segunda noble verdad del budismo: “El origen del sufrimiento es el anhelo o deseo”.

Este segundo problema es casi siempre psicológico: Eliminarlo no tiene por qué solucionar el primer problema, pero sí puede suponer un gran alivio. Como digo, en algunos casos el problema que más nos inquieta es el segundo, el derivado, el psicológico, pero no siempre, como es obvio.

Buda-asceta

9. No se debe buscar la salvación ni mediante la multiplicación de los placeres más groseros (riqueza, poder, gula…) ni mediante el sacrificio y las penalidades.

Eso es algo que al parecer descubrió Buda tras vivir primero como un príncipe y después como un ermitaño que castigaba su cuerpo. Tras años de sufrimiento se dio cuenta de que maltratar su cuerpo era absurdo y no conducía a nada, así que renunció a tales prácticas.

Como se ve, he aprendido ciertas cosas del budismo de una manera muy particular y mi interpretación de la doctrina que tal vez creó Buda es muy discutible. Como todo el resto de interpretaciones del budismo.


Para quien le interese saber cuáles son las cuatro nobles verdades del budismo:

  1. Toda existencia es sufrimiento (duḥkha).
  2. El origen del sufrimiento es el anhelo (o deseo, sed, “tanhā“).
  3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo su causa.
  4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el Noble camino óctuple.

[Publicado por primera vez el 17 de julio de 2003. Revisado en 2019. Revisado de nuevo en 2019]

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