Lili Boulanger

La ilustre enferma

Quiso un azar malévolo y bromista que, cuando fui a descansar a casa de mi madre, me llevase un libro de Keats y otro de Aloysius Bertrand. Los dos murieron jóvenes y enfermos. Ese mismo azar ha actuado de nuevo ahora de manera menos explicable al dejar que mi vista se detuviese en un disco de Lili Boulanger.

Me interesó primero el título  “Du fond de l’abîme” (Desde el fondo del abismo) y que se tratara de una compositora. Leí después los títulos de los temas: 

Du Fond De L'Abime (Desde el fondo del abismo)
Psaume 24  (Salmo 24)
Psaume 129 (Salmo 129)
Vielle Priere Boudhique (Oración budista antigua)
Pie Jesu (Piadoso Jesús)
Pieces Pour Violon Et Piano (Piezas para violín y piano)
Nocturne (Nocturno)
Cortege (Cortejo)
D'un Matin De Printemps (De una mañana de primavera)

Todo esto me hizo pensar en una música semejante a Poulenc. Decidí comprar el disco, que también era muy barato, 795 pesetas. También había visto la fecha, pero conscientemente al menos, solo me había dado cuenta de que la compositora había vivido entre final del siglo XIX y principios del XX. La sorpresa vino a leer el cuaderno interior.

Junto a una hermosa foto de Lili Boulanger, el texto explicaba que Boulanger había vivido tan solo un año más que Guillaume Leuke (1870 a 1894) con el que también comparte su precocidad musical. Boulanger vivió desde 1893 a 1918: veinticinco años. No se daban mucho detalles, pero parece claro que murió a causa de una enfermedad:

“Elle ressent bientôt les atteintes du mal qui doit l’emporter et, des 1916 a conscience que son temps est désormais compté”.

(“Pronto siente los ataques del mal que se la llevará y, desde 1916, es consciente de que su tiempo se está acabando”.

El director de la grabación, Igor Markevitch, dice que de la obra de Lily Boulanger le sorprende su soledad. Solitaria, dice Jen Roy, lo fue .

“Les dernières années surtout, ù elle connut la double clôture de la maladie et du travail accompli dans l’urgence”

(“Los últimos años en especial, cuando experimentó la doble prisión de la enfermedad y del trabajo realizado con urgencia”.)

El día de la muerte de Lili Boulanger: 15 de marzo 1918.

(1996)


2020: El Salmo 129 es probablemente la pieza que más escuché del disco durante aquellas tardes en la calle Sambara.


[Escrito en 1996, durante mi enfermedad. Publicado en 2020 durante el coronavirus]

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Estrés, placer y supervivencia

||Perkins Gilman y lo humano /6

En El animal humano dije que es indudable que, debido al proceso evolutivo, poseemos ciertas características innatas, tal como señaló también Charlotte Perkins Gilman en su momento. Muchos de nuestros instintos en tanto que animales humanos nos permiten sobrevivir, como la succión del pecho materno. También podemos considerar que eso que llamamos intuición es en cierto modo uno más de nuestros instintos o características (no estoy aquí siendo preciso en la terminología desde un punto de vista biológico o científico). La intuición es un mecanismo que nos ofrece posibles soluciones o líneas de acción, basándose fundamentalmente en experiencias anteriores que hayamos tenido durante nuestra vida, así como en nuestra tendencia a establecer relaciones de causa-efecto, o si se prefiere, a comportarnos como animales narrativos. Ahora bien, muchos de los mecanismos con los que nos ha dotado la evolución, ya no se aplican de la misma manera ni a las mismas cosas que en su origen.

Un ejemplo es el mecanismo del estrés. Se supone que fue una herramienta muy útil para sobrevivir en situaciones de peligro, por ejemplo ante el acecho de una fiera salvaje. Es posible que los seres humanos en los que se activaba de una manera más eficaz o inmediata este mecanismo tuvieran más oportunidades para sobrevivir y reproducirse. Los individuos que permanecían sosegados, tranquilos e indiferentes ante una situación de amenaza quizá no tenían tiempo para reaccionar y salvarse, mientras que los que estaban en alerta permanente e intranquilos en todo momento, eran capaces de escapar del peligro, por ejemplo una cebra que huye de un león y otra que sigue comiendo sin inmutarse. Hoy en día el mecanismo del estrés existe, pero no suele activarse por la presencia de una fiera salvaje, sino por situaciones como una llamada de Hacienda, problemas en el trabajo, sobrecarga de responsabilidades, etcétera. Es decir, el mecanismo permanece, pero las causas que lo activan son totalmente diferentes. Es obvio que la evolución no primó el mecanismo del estrés para que algún día nos enfrentásemos a un inspector de Hacienda o a un examen en la universidad. Del mismo modo, la atracción, el deseo sexual y el placer que proporciona el sexo tuvieron sin duda un valor evolutivo, que favoreció la supervivencia. Es curioso que los curas y la Iglesia, tan reacios a aceptar los descubrimientos de la biología, y de la evolución en particular, dijeran exactamente lo mismo que dice la teoría de la selección natural: el sexo existe para procrear.

Santo Tomás de Aquino y las iglesias cristianas se anticiparon a los biólogos evolucionistas: “La reproducción asegura la continuación de la raza humana”. La diferencia es que los biólogos evolucionistas no opinan acerca de lo que los hombres y mujeres podemos hacer con nuestra sexualidad cuando no pretendemos reproducirnos, cosa que sí suelen hacer los curas y la Iglesia.

Por fortuna, cualquier persona sensata puede ir más allá de sus determinaciones biológicas y de los dogmas de esa iglesia tan poco partidaria de la creatividad humana y tan atada, paradójicamente a lo biológico, y a un materialismo demasiado burdo (los espiritualistas suelen ser groseramente materialistas en casi todo). En definitiva, fueran cuales fueran las causas que activaron en el pasado el mecanismo del estrés, del placer o cualquier otro, ahora esos efectos se pueden alcanzar a partir de otras causas o estímulos. Causas o estímulos que también nos podemos proporcionar nosotros mismos, al menos si queremos, por ejemplo, vivir el peligro, sometiéndonos voluntariamente a una carrera de Fórmula 1, o bien obtener placer, al masturbarnos sin ninguna intención reproductiva.

Continuará…


[Publicado en 2005. Revisado en 2017]

 

Defensa de Oliva Sabuco

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 2

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II y me referí a quienes ponían en duda que la obra hubiese sido escrita por una mujer.

En 1900, José Marco Hidalgo se presentó a unos juegos florales de Albacete que proponían el tema “Biografía de un hijo ilustre de Albacete”.

El premio quedó desierto porque todos los trabajos presentados trataban de Oliva Sabuco, incluido el de José Marco Hidalgo.

En su trabajo, que recibió un accésit, al que renunció, Jose Marco Hidalgo muestra hacia Oliva una admiración absoluta, y defiende la autoría de sus obras adoptando posturas progresistas en lo que a la capacidad intelectual de las mujeres se refiere, lo que resulta muy meritorio para un país en el que las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar. Así, tras recomendar varias obras acerca de la inteligencia de la mujer, Jose Marco Hidalgo dice: “Os convenceréis (tras leerlas) de que la mujer es igual, si no superior, al varón en inteligencia”. Y acerca de la autoría de Oliva, añade:

“No cabe admitir, ni aun como discutible, la duda apuntada por un escritor que se ha ocupado de Doña Oliva, de que algún enamorado de esta señora desease hacer célebre su nombre poniéndolo al frente de sus escritos. Aparte de lo pueril de la invención, que pocos o nadie admitirán como factible, resulta que a Doña Oliva no se le puede negar la gloria de la originalidad de sus obras, por el sólo hecho de haber alcanzado éstas un mérito científico y literario de mucho valer; pues discurriendo de esta equivocada manera, lo mismo podríamos afirmar, que el sistema planetario de Galileo se lo reveló a éste una vecina suya, y el descubrimiento de América se debe a las confesiones que a Colón hizo su mujer antes de morir, para hacer célebres los nombres de estos dos insignes personajes, y que por tanto sus descubrimientos nunca pudieran ser debidos a sus estudios y desvelos.”                                  [Defensa de Oliva, por José Marco Hidalgo]

Además de defender a Oliva, José Marco Hidalgo intentó resolver en ese primer trabajo algunos misterios y equívocos. Niega que Oliva, como sostenía Sánchez Ruano, pudiera ser de origen morisco, pues existe una petición de información de nobleza de sangre a nombre de Catalina Sabuco, hermana de Oliva. En lo que se refiere a la boda, pese a no hallarse tampoco el registro de la misma, Marco Hidalgo puede asegurar que se celebró el 18 de diciembre de 1580. En cuanto a la muerte, nada es seguro, aunque le parece dudosa la fecha dada en ocasiones: 1622.

Tras la defensa de José Marco Hidalgo, el asunto de la autoría de La Nueva Filosofía parece resuelto. Sin embargo, en 1903, apareció un artículo en la Revista de Archivos titulado: “Doña Oliva de Sabuco no fue escritora”. En este artículo se afirma que se puede demostrar que La Nueva Filosofía no fue escrita por Oliva, sino por su padre, Miguel Sabuco.

El hombre que firma ese artículo y que derriba de su pedestal a Oliva no es otro que el que tres años antes la defendiera a capa y espada: José Marco Hidalgo.


[Publicado en 1999 en Esklepsis. En 2012 en internet]


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Brett Martin escribió un libro llamado Difficult Men, traducido en España como Hombres fuera de serie, dedicado a los showrunners, esa horrible expresión, según el showrunner David Chase (los Soprano) que parece referirse más a una moto acuática que un creador o guionista de televisión. En su libro, Martin defiende que los hombres difíciles del título se refería no solo a los protagonistas de series como Los Soprano, Mad Men, Breaking Bad o The Wire, sino también a los propios creadores, a los showrunners.

Este es uno de los asuntos que trato en mis cursos dedicados a la nueva narrativa televisiva: por qué es tan importante la relación entre los creadores de la nuevas series y sus personajes. Pero también hablo, no de hombres, sino de mujeres fuera de serie, de showrunners como Michelle Ashford, Aby Morgan, Jenhi Kohan… Showrunners que quizá también son mujeres difíciles en la vida real, pero que, sin ninguna duda, tienen mucho que ver con las mujeres y con los hombres que aparecen en las series que han creado. Porque una de las diferencias entre la vieja y la nueva narrativa audiovisual es la implicación de los guionistas en lo que cuentan, ya sean hombres o mujeres.

Quizá una buena definición de las nuevas creadoras de series sea la manera en la que se describió a sí misma Aby Morgan: “Soy una mujer rara”. Hombres difíciles y mujeres raras.


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El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual
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Manual y antimanual de guión


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Une petite cantate, de Barbara

El primer disco que grabó Barbara se llamaba “Barbara a L’ecluse”. L’Ecluse era el pequeño club donde cantaba desde 1958.

En 1961 empezó  a acompañarla al piano Liliane Benelli, una joven “con cara de ángel”, según la describía la propia Barbara.

 

Barbara y Liliane en L’Ecluse

En 1964, en una audición en su club, Barbara conoce a Serge Lama, que debutará en L’Ecluse el mismo día en que ella se traslada a otras salas. Un año después, Serge Lama inicia una gira con Liliane Benelli acompañándole al piano. El 16 de agosto, al terminar una de sus actuaciones, Barbara recibe la noticia de que el coche en el que viajaban Benelli y Lama se ha estrellado. Ella ha muerto.

Un año después, Barbara graba su segundo disco (Barbara nº2) y en él incluye una canción dedicada a Liliane, que graba en una sola toma con la voz rota. Es Une petite cantate. Desde entonces, Barbara siempre interpretó esta canción en todos sus conciertos.

Barbara
Une petite cantate

Une petite cantate
Du bout des doigts
Obsédante et maladroite
Monte vers toi
Une petite cantate
Que nous jouions autrefois
Seule, je la joue, maladroite
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Cette petite cantate
Fa, sol, do, fa
N’était pas si maladroite
Quand c’était toi
Les notes couraient faciles
Heureuses au bout de tes doigts
Moi, j’étais là, malhabile
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Mais tu est partie, fragile
Vers l’au-dela
Et je reste, malhabile
Fa, sol, do, fa
Je te revois souriante
Assise à ce piano-la
Disant “bon, je joue, toi chante
Chante, chante-la pour moi”

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Oh mon amie, oh ma douce
Oh ma si petite à moi
Mon Dieu qu’elle est difficile
Cette cantate sans toi

Une petite prière
La, la, la, la
Avec mon cœur pour la faire
Et mes dix doigts
Une petite prière
Mais sans un signe de croix
Quelle offense, Dieu le père
Il me le pardonnera

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Les anges, avec leur trompette
La jouerons, jouerons pour toi
Cette petite cantate
Qui monte vers toi
Cette petite cantate
Qui monte vers toi

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa…

 

Una pequeña cantata
con la punta de los dedos
obsesiva y torpe
sube hacia ti
Una pequeña cantata
que hemos tocado juntas otras veces
Sola la toco yo ahora, torpemente

Esta pequeña cantata
Fa, sol, do, fa
no sonaba tan mal
cuando estabas tú
Las notas corrían con facilidad
Felices en la punta de tus dedos
Yo estaba allí, torpe
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Pero tú te has ido, frágil
al otro lado
Y yo me he quedado, torpe
Fa, sol, do, fa
Te recuerdo sonriente
sentada a aquel piano
Diciendo: “Bueno, yo toco, tú canta
Canta, cántala para mí”.

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa

Oh mi amiga, oh mi dulce
Oh mi pequeña
Dios mío qué difícil es
Esta cantata sin ti

Una pequeña oración
La, la, la, la
Hecha con mi corazón
y mis diez dedos
Una pequeña cantata
pero sin el signo de la cruz
Qué ofensa. Dios padre
me lo perdonará

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa

Los ángeles con sus trompetas
La tocarán la tocarán para ti
Esta pequeña cantata
que sube hacia ti
Esta pequeña cantata
que sube hacia ti

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa…

Barbara también grabó esta canción en alemán en su disco Barbara singt Barbara. Creo que no resulta tan emocionante como en la versión francesa, pero tal vez se deba a mi desconocimiento del alemán, o a que el tiempo trascurrido ya había atenuado el tremendo dolor que se percibe en la primera versión.

 

***********

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Tres poemas infieles de Roser Amills

 

En 2010 Roser Amills Bibiloni publicó su delicioso libro de poesía erótica Morbo, que tuve la suerte de leer antes de su publicación, no sólo en catalán sino también en una versión castellana, no menos estupenda, hecha por la propia autora, pero que , creo, permanece inédita.

Roser Amills Bibiloni

He leído muchas veces Morbo y cada vez que lo hago me asombro de la claridad y la belleza de las palabras asociadas al sexo cuando se emplean con la precisión y la claridad con que lo hace Amills, a quien  llamaré a partir de ahora Roser, puesto que somos amigos y me resulta extraño referirme a ella de manera tan formal. Como dice Luis Racionero en el prólogo de Morbo, hay mucha metafísica de la buena en el libro de Roser. Yo, que reconozco no ser muy exhuberante en el uso del lenguaje sexual debido a que no consigo manejarlo con naturalidad, envidio el arte de Roser como envidio también el del deslenguado Rabelais. Pero, al mismo tiempo, reconozco en ella la encantadora travesura y hondura ligera que nos trasmiten los fragmentos de Safo, o más modernamente de Pierre Louys. No hago estas comparaciones (a las que se podría añadir Catulo, por supuesto) para reducir a Roser a una fácil definición, puesto que Roser es ante todo Roser Amills, como el lector de sus poemas podrá comprobar.

A continuación tres poemas de Morbo que tienen relación con la infidelidad y con no someterse a las convenciones sociales. Con ellos doy inicio a mi Gran antología infiel:

 

El miratge

 

I bec en la teva saliva les meves sals

i la teva aroma,

t’aboques amb cobdícia i em desafines,

curulla de semen em faràs passar pel simaler

em menjaràs la figa amb cullera,

em faràs llepar-te els peus que tant

han de recórrer encara sense mi,

aprenc de les teves mans ma resplendor

mentre refaig els contorns dels teus ulls,

de la teva boca, de les teves natges

 

mentre espero que la teva imatge es dissolgui

per materialitzar-se novament un embat

rera l’altre.

 

 

El nom

 

I quan un amant ja t’ha deixat mil regueronsblancs als llençols,

quan nua ja t’has fregat la seva veu

contra els malucs

i la teva contra les seves natges,

en haver-ne tingut tot el cos entre les mans

i haver-lo mossegat arreu sense pausa

arriba el moment de mirar-li de fit a fit

l’eròtica nuesa del forat del cul

i començar amb gosadia a preguntar-li

com es diu, de quin peu calça

o com vol prendre el cafè

i sobre tot

quin és el seu super-heroi preferit.

Mai abans, això seria una manca

de delicadesa

imperdonable.

 

Perills

Si et poses a parlar molt sensual

per mostrar les variacions emotives

i sensibles de tot el fàstic i el morbo

que portes a dins, atenció,

tot d’una corres el risc de semblar

una mala vedette de revista.

 

Si les teves fantasies sexuals

són inevitables i excèntriques

i decideixes confessar-les

tot just haver començat, vigila,

l’altre podria sortir corrent.

 

Parlar del temps i de cop

ficar-li la llengua a la boca per callar

també dóna un cert no sé què

que diuen que no convé gaire.

 

Però si no dius si no fas res,

potser per evitar

els anteriors inconvenients,

és pitjor encara: t’avorriràs

 

tota la vida per ser massa delicada

i no te la bescanviarà ningú

per una altra.

 

 

 


La primera edición de Morbo se agotó pero está a punto de publicarse una segunda que ha sido posible gracias a un sistema de crowfunding (financiación mediante donaciones) a través de Internet, en el que todavía puedes participar, si no me equivoco. Es una iniciativa fantástica y una muestra de las posibilidades que Internet ofrece a los autores. Probablemente parte del futuro literario estará ahí: Morbo en Verkami

Persépolis, de Marjane Satrapi y el fanatismo religioso

Persepolis

Persépolis es la novela gráfica en cuatro tomos de Marjane Satrapi en la que cuenta su propia vida. Como muchas personas, Satrapi vivió bajo una dictadura, la del sha Reza Pahlevi, y tuvo la suerte de que al comienzo de su adolescencia el régimen fue derribado. Yo viví lo mismo en otra época, en la España de Franco: tuve el tiempo justo de conocer la dictadura pero la suerte de disfrutar casi toda mi vida de la democracia.

En el comic (y en la adaptación al cine), el padre y el tío le cuentan a Marjane, cuando todavía es una niña, cómo obtuvieron el trono los Pahlevi, apoyados por los ingleses que querían hacerse con el petróleo de la zona; recuerdan al primer sha y lo comparan con el actual Reza, que es todavía peor y exclaman: “¡Nada peor nos puede pasar ya!”. Pero sí les pasó, porque esa segunda parte buena de mi vida y de los que eran niños o jóvenes cuando murió Franco no se produjo en la vida de los iraníes, que pronto descubrieron que una dictadura sangrienta podía ser sustituida por otra aún peor.

Persépolis Starapi

Monjas integristas del Islam, que recuerdan a las monjas franquistas

El libro de Satrapi es una delicia, y también lo es la película. Aunque está llena de cuestiones políticas, la dictadura, el fanatismo religioso, la represión, la guerra entre Irán e Irak, es en realidad la biografía de una niña que, en el terrible mundo que se le viene encima, tiene la oportunidad de escapar y viajar, primero a Austria y después a Francia.

Persépolis

Marjane recuerda su llegada a Austria

En la actualidad, Marjane vive en París, la misma ciudad en la que se refugió durante años Jomeini, el hombre que provocó su exilio de Irán. Es seguro que sueña con regresar algún día a su país, pero ella misma dice que no puede quejarse, por respeto a todos aquellos que viven allí, bajo una infame dictadura religiosa y militar y que no han tenido la posibilidad de escapar como ella (entre ellos sus propios padres).

Marjane Satrapi

Es muy recomendable volver a leer los libros de Satrapi y ver la película para recordar que fueron los fanáticos religiosos los que impusieron el velo a las mujeres, algo que olvidan muchos que ahora aseguran que el velo es una opción libre de las mujeres en el Islam.

Persépolis SatrapiHace poco me sorprendió leer unas declaraciones de Fatima Mernissi es las que hablaba del uso del velo como si fuera un acto libre. La misma Mernissi que escribió en 1993 un prólogo a su libro El poder oculto en el que hacía un penetrante análisis del asunto del velo:

“Quiero proponer aquí que tanto las campañas a favor del velo en los ochenta como el terrorismo en los noventa forman parte de una estrategia infame para silenciar a los ciudadanos y frenar el proceso democrático. La extensión del terrorismo justificado por la religión en los años noventa es una respuesta atormentada de una sociedad musulmana mutilada, cuyas fuerzas progresistas fueron reprimidas salvajemente, en parte precisamente por esas campañas sistemáticas que pretendían esconder la mitad de la población detrás de un velo”.

Y más adelante lo dice todavía más claramente:

“Las campañas que se llevaron a cabo en los años ochenta para reforzar la obligatoriedad del velo tuvieron muchos efectos trascendentales. En primer lugar constituían un ata­que a la democracia: obligada a ponerse el velo, la mitad femenina de la población se hizo invisible como por arte de magia, volvió a la esfera doméstica y dejó de participar en la vida pública. Fue una manera de advertir a las mujeres que no había lugar para ellas en la esfera pública, que de hecho también estaba vedada a la otra mitad de la población”.

Cualquier persona es libre, por supuesto, de vestir como quiera, pero el problema, y eso es algo que Mernissi parecía saber entonces y que ahora parece no recordar, es que las mujeres bajo el Islam no son libres de vestir ni de actuar como quieran. Y no se trata sólo de las leyes de los gobiernos más o menos islámicos o de la tolerancia oficial, sino de la dictadura y la presión y represión familiar: el estado moderno, la defensa de los derechos humanos y de la democracia nacieron en gran parte para luchar contra la represión familiar y grupal. Contra el control y el abuso ejercidos por los más cercanos.

Como bien muestra Satrapi, en Irán no ir cubierta de la cabeza a los pies con una horrible manta negra no es que fuera una opción de libertad, es que era lo único posible y permitido. A mujeres que se negaban a vestir así las detenían, las pegaban o incluso las echaban ácido en la cara

El problema de las dictaduras o de cualquier pensamiento represivo es que poco a poco se va instalando en nuestra conciencia y redefiniendo incluso lo más evidente e indiscutible, y acabamos hablando como nuestros guardianes. Por eso es especialmente agradable ver que tal cosa no le ha sucedido a Satrapi, como pudimos comprobar hace poco cuando dio una conferencia en contra del reciente (2010) golpe de estado del líder supremo Jamenei y el presidente Amadineyah y la impugnación de unas elecciones en las que con toda probabilidad ganaron los partidarios del cambio.

****

[Publicado el 8 de noviembre de 2010]

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Xue T’ao, poeta e inventora

Xue T’ao (768-831) fue una cortesana y poeta de la época Tang. Provenía de una buena familia de la capital y era hija de un funcionario que se preocupó por darle una buena educación literaria. A los nueve años ya escribía versos. La tradición cuenta que una vez su padre le pidió que compusiera un poema sobre un árbol y que ella escribió este dístico:

“Las ramas se encuentran con los pájaros      que se posan sobre ellas,
vienen del norte y del sur, las hojas se mecen con cada compás del viento.”

Su padre se enfadó mucho porque encontró en ese verso una evidencia de que su hija tenía disposición a la lujuria. Cuando lo destinaron a la provincia de Szuchuan se la llevó con él. Allí murió, dejando a su hija en la extrema pobreza.

tangDice Van Gullick que, como era una joven hermosa y de gustos extravagantes, se registró como prostituta en Chengtu y pronto fue famosa por su talento y atractivo. Con el tiempo el gobernador militar de la provincia Wei Gao la convirtió en la primera de sus concubinas. En esta época conoció al poeta Yuan Zhen, con quien se sabe que  intercambió poemas. Con el tiempo se hizo célebre como poeta en los círculos literarios, pues conoció y fue admirada por Po Chui (Bai Juyi), uno de los más célebres poetas de la época.

Tras la muerte del gobernador Wei siguió gozando de una buena posición, incluso mejor, porque pudo vivir con cierta libertad en una casa en la que también había vivido el gran poeta (ya muerto entonces) Du Fu.

Ya viuda, Xue T’ao obtenía  sus ingresos fabricando papel para poemas, papel que sin duda ella misma empleó para trazar los caracteres de los suyos. Se dice que fue adepta del taoísmo. Inventó un papel de leve color rosa, especial para poetas y literatos, que causó sensación y revolucionó la industria.

La casa de Xue T’ao

De sus muchos poemas se conservaron más de 450 en la Colección del Río del Brocado, al menos hasta el siglo XIV, pero muchos se perdieron y ahora apneas quedan unos cien.

En su antología de poetas chinas, Kenneth Rextroth y Ling Chung incluyen dos de Xue T’ao:

EL ARROYO OTOÑAL

 

Se ha vuelto cristalino últimamente

y, al deslizarse como una cinta de humo,

suena como una cítara de diez cuerdas.

El sonido penetra en mi almohada

y me hace pensar en amores pasados.

La melancolía no me deja conciliar el sueño

El segundo, dirigido a Yüan Chên, me gusta especialmente y me recuerda fragmentos de Safo:

POEMA ANTIGUO PARA YÜAN CHÊN

 

Cada poema tiene sus propios tonos.

Yo sólo sé escribir versos evanescentes

sobre el amor apacible a la sombra de las flores

iluminadas por la luz de la luna

en mañanas brumosas

bajo los sauces llorones. 

 

La concubina de jade verde

se encontraba recluida,

pero tú debes aprender a escribir

poemas de amor en papel rojo

para las muchachas de la Ciudad del placer.

 

Como me estoy haciendo vieja,

debo transmitir lo que sé,

así que te voy a enseñar

como si fueras un colegial.

Supongo que el Yüan Chên al que está dedicado el poema es el mismo Yuan Zhen que fue tan amigo suyo (con la trascripción de los nombres chinos no siempre se sabe si se trata de la misma persona).

Estatua de Xue T’ao rodeada de bambú, su planta favorita (también la mía)
Cuando murió, la gente plantó bambú en los jardines de Xue T’ao, que se
convirtieron en el Parque de Wangjianglou (Mirador sobre el Río).
Más de 120.000 kilómetros cuadrados con más de 150 variedades de bambú.

 


[Escrito en 1999, publicado en 2004, revisado en 2011 y 2019]

R.H.Van Gulik: La vida sexual en la antigua China.
Kenneth Rexroth y Ling Chung, El barco de orquídeas, poetisas de China


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La fiel Penélope

Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo, usaremos otro método que también practicaba Aristóteles: lo mejor que se puede hacer si se quiere averiguar qué es la prudencia es observar cómo son aquellas personas a las que llamamos prudentes. Decimos que Pericles es prudente, así que si observamos a Pericles, tal vez lograremos descubrir qué es la prudencia.

El mismo método que empleaba Aristóteles con la prudencia podemos aplicarlo nosotros para averiguar qué es la fidelidad. ¿A quiénes llamamos fieles?

Por ejemplo, a Romeo y Julieta o a Penélope, ejemplos de fidelidad amorosa y marital.

En cuanto a Penélope, estaba casada con el héroe Ulises. Cuando su marido partió hacia Troya para rescatar a la infiel Helena, ella lo esperó durante los diez años que duró la guerra y a lo largo de los otros diez que Ulises tardó en regresar. Durante esos veinte años, Penélope aguantó el asedio de decenas de pretendientes, tejiendo y destejiendo la tela que era el símbolo de su fidelidad. Así pudo mantenerse fiel a su marido, al que todos daban por muerto.

Sin embargo, en este caso, no hubo reciprocidad: Ulises fue infiel a Penélope varias veces a lo largo de sus aventuras, por ejemplo con Circe y con Calipso, y volvió a Ítaca, como dice Kavafis, «cargado de experiencias». Ya sabemos que la diosa de la seducción, Peitho, recompensa a los hombres cuando son infieles pero castiga a las mujeres que lo son. Penélope no cedió nunca a las muchísimas tentaciones de los pretendientes a lo largo de casi veinte años de ausencia de Ulises, y por ello fue recompensada con el regreso de su marido, a no ser que podamos dudar, como Yannis Ritsos de que aquello fuera una verdadera recompensa:

¿Por él había gastado veinte años,

veinte años de espera y de sueños,

por este desdichado, salpicado de sangre, de barba ya blanca?

Se echó sin habla en una silla,

miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo,

como si mirase muertos sus propios deseos.

Romeo y Julieta y Penélope son quizá los ejemplos más famosos de fidelidad, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que Romeo y Julieta, aparte del hecho de matarse por fidelidad a la memoria del otro, apenas tuvieron tiempo para demostrarse esa fidelidad jurada. Representan más bien el amor pasional extremo. En cuanto a Penélope, sí es con justicia un ejemplo de la fidelidad, y en concreto de la fidelidad marital y sexual. Un perfecto ejemplo de fidelidad, admirado e imitado durante siglos por las perfectas esposas.

Eso sí, también sabemos que las mujeres tenían que aceptar, como Penélope y la Desdémona de Ulises, que la cosa no era recíproca: ellas sí podían ser traicionadas por los hombres.

(Fragmentos de Elogio de la infidelidad)

Incluyo aquí el poema completo de Ritsos:

No era que lo le hubiera conocido a la luz del hogar, no eran sus

andrajos de mendigo, su transfiguración –no, había claros indicios:

la cicatriz de su rodilla, su robustez, la astucia de su mirada. Asustada,

apoyando la espalda en la pared, buscaba una excusa,

una prórroga de un poco de tiempo, para no contestar

para no traicionarse. ¿Por él había gastado veinte

años, veinte años de espera y de sueños, por este desdichado,

salpicado de sangre, de barba ya blanca? Se echó sin habla

en una silla, miró lentamente a los pretendientes muertos en el suelo, como si mirase

muertos sus propios deseos. Y: «bienvenido», le dijo,

escuchando extraña, lejana, su propia voz. En el rincón, su telar

llenaba el techo de zigzagueantes sombras, y todos los pájaros

que había tejido con brillantes hilos rojos en un follaje verde,

de repente, esta noche del regreso, se volvieron de color ceniza y

negro, volando por el cielo llano de su última espera.

(Yannis Ritssos. Antología. Plaza y Janés, Barcelona 1979.
Versión de Dimitri Papageorgiou)

Otro ejemplo de este mitema o tema mitológico que es la espera de Penélope, tratado de una manera semejante a la de Ritsos, con gran melancolía y dulzura, es la canción de Georges Brassens que puedes escuchar aquí con subtítulos en español:

 [tube]http://www.youtube.com/watch?v=wqLV13wsc4U[/tube]

Aquí está la letra en francés. hace años mi padre me hizo una traducción al español, que intentaré encontrar.

 Toi l’épouse modèle

Le grillon du foyer

Toi qui n’a point d’accrocs

Dans ta robe de mariée

Toi l’intraitable Pénélope

En suivant ton petit

Bonhomme de bonheur

Ne berces-tu jamais

En tout bien tout honneur

De jolies pensées interlopes

De jolies pensées interlopes…

Derrière tes rideaux

Dans ton juste milieu

En attendant l’retour

D’un Ulysse de banlieue

Penchée sur tes travaux de toile

Les soirs de vague à l’âme

Et de mélancolie

N’as tu jamais en rêve

Au ciel d’un autre lit

Compté de nouvelles étoiles

Compté de nouvelles étoiles…

N’as-tu jamais encore

Appelé de tes vœux

[Más Letras en http://es.mp3lyrics.org/SxYK]

L’amourette qui passe

Qui vous prend aux cheveux

Qui vous compte des bagatelles

Qui met la marguerite

Au jardin potager

La pomme défendue

Aux branches du verger

Et le désordre à vos dentelles

Et le désordre à vos dentelles…

N’as-tu jamais souhaité

De revoir en chemin

Cet ange, ce démon

Qui son arc à la main

Décoche des flèches malignes

Qui rend leur chair de femme

Aux plus froides statues

Les bascul’ de leur socle

Bouscule leur vertu

Arrache leur feuille de vigne

Arrache leur feuille de vigne…

N’aie crainte que le ciel

Ne t’en tienne rigueur

Il n’y a vraiment pas là

De quoi fouetter un cœur

Qui bat la campagne et galope

C’est la faute commune

Et le péché véniel

C’est la face cachée

De la lune de miel

Et la rançon de Pénélope

Et la rançon de Pénélope…

(Georges Brassens, Pénélope)

Otra versión de Brassens muy anterior, con más ritmo, pero quizá más triste:

[tube]http://www.youtube.com/watch?v=wSNt1tdiJOg[/tube]


Eros, Afrodita y Peitho

Peitho es la diosa de la seducción (“que no conoce rechazo” pero, según parece, puede hacer felices a los hombres si no se oponen a ella pero infelices a las mujeres, si ceden a su tentación. Es una diosa que hizo olvidar a la bruja Medea los deberes contraídos por sus padres a cambio de un amor obsesivo y que, al conocer la infidelidad de su amado Jasón asesinó, llevada por los celos a su rival Glauca y tal vez también, según nos cuenta Eurípides, a sus propios hijos.


No sé si todos los lectores de mi libro habrán advertido la pequeña broma cuando digo: “Para continuar nuestra indagación como si fuera un paseo….”  y enseguida hablar de Aristóteles, el fiósofo peripatético, ambulante o paseante, porque daba sus clases paseando.

El contrapunto de Penélope es, por supuesto, La infiel Helena


Esta entrada pertenece no sólo a la página de Elogio de la infidelidad, sino también a Numen (mitología comparada) y a Nostoi, los regresos, que reúne poesías dedicadas a los regresos de los héroes griegos tras la guerra de Troya. Esos regresos también incluen las esperas de sus esposas, hijos y todo los que se relacionan con ellos. Por eso en la barra lateral aparecen enlaces a las tres páginas.

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ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

Elogio de la infidelidad
Editorial Ningún mañana, 2019
Comprar ebook 

Un ensayo que defiende la libertad y la razón y que niega que la fidelidad sea una virtud.
Entretenido, divertido y convincente, a pesar de refutar muchas ideas preconcebidas.
“Chispeante y demoledor” (Pilar González, arqueóloga e historiadora)

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Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía

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En 1587 se publicó en Madrid Nueva filosofía de la Naturaleza del hombre. Su autora, Oliva Sabuco de Nantes Barrera, dedica la obra al rey Felipe II y explica que el libro se ocupa:

“Del conocimiento de sí mismo y da doctrina para conocerse y entenderse el hombre a sí mismo y a su naturaleza, y para saber las causas naturales, por qué vive y por qué muere o enferma”.

Oliva Sabuco nació el 2 de diciembre de 1562 en Alcaraz, hija de Miguel Sabuco y Francisca de Cózar. A los 18 años, Oliva se casó con Acacio de Buedo. Cuando se publicó su libro tenía 25 años. Aquí la partida de nacimiento:

“Diciembre. En dos días de diciembre de este baticé a Oliva, hija del bachiller Miguel Sabuco y de Francisca de Cózar su mujer; padrinos el Dr. Alonso de Heredia de pila y Catalina Cebrián de Vizcaya y esta cuia como de pila, mujer del licenciado Juan Velázquez, y Bárbara Barrera, mujer de Rodrigo de Padilla y Bernardina de Nantes, mujer de Juan Rodríguez M. López Licenciado”.

Tanto La Nueva Filosofía como su autora recibieron encendidos elogios de sus lectores, que apreciaron tanto el contenido filosófico y científico del libro como su estilo, que llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega la llamó “la décima musa”.

“Entre las asperezas de Sierra Morena fertilizó esta Oliva el orbe de las letras… En aquellos felices tiempos en que los Vegas y los Valles ilustraban el mundo con sus obras, Oliva tuvo aliento para decirle a Felipe II, su soberano, que Aristóteles y los demás filósofos no habían entendido la naturaleza del hombre”.  (Martín Martínez)

En siglos posteriores, médicos ilustres señalaron el valor de un libro que anticipaba “doctrinas y descubrimientos que comúnmente se atribuyen a autores extranjeros”:

“Los ingleses, y particularmente Encio, han construido sobre el libro de Oliva el famoso sistema del suco nervioso, aunque no la nombran”. (Martín Martínez).

 

“En el orden médico, tendríamos que decir que la obra se sitúa en lo que hoy constituye la corriente de la medicina psicosomática”. (Rivas Navarro)

 

“Adelanta los experimentos de Miller con las ratas acerca de la tendencia adquirida del miedo… Anticipa las experiencias dialógicas o la estructura de los encuentros de Martin Buber, como única salida del hombre para su autodescubrimiento.”(Domingo Henares)

Por si esto fuera poco, La Nueva Filosofía demostraba, de nuevo en contra de la opinión extranjera, que en España sí había habido Renacimiento, puesto que incluso las mujeres eran capaces de escribir tratados científicos innovadores y de primer orden.

“Esta obra recomendable de Alibert [Fisiología de las pasiones] tiene, sin embargo, un precedente en la de Oliva, impresa en 1587, con lo que 238 años antes que Alibert… una española literata descubrió, con bastante precisión y con el método que proporcionaban los conocimientos de aquella época, la filosofía de los afectos, o fisiología de las pasiones”. (Mosacula)

Es cierto que algunos opinaron que una obra tan erudita y compleja no podía ser obra de una mano femenina, pero los defensores de Oliva, adelantándose a las reivindicaciones feministas, no admitían tales razones. Uno de ellos, José Marco Hidalgo, biógrafo y ardiente defensor de Oliva, añade interés al curioso caso de La nueva filosofía.

Continuará


 [Este artículo fue publicado en el número 5 de Esklepsis en 1999]

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