Hable como un verdadero experto

Lenguaje de expertos /1

language-expertsSi usted quiere ser un experto en arte y literatura, filosofía y sociología, y si pretende usted optar a alguna ayuda, beca o premio oficial relacionado con el sector del arte, lo más importante no es que aprenda todas las cosas que ese tipo de expertos aprende. Eso puede ser útil, pero le llevará demasiado tiempo. Lo que importa es que usted aprenda a hablar y a escribir como ellos. Veamos algunos consejos de urgencia.


1)  No diga “persona”, diga “sujeto”

2)  No diga “lugar”, diga “espacio”

3) “No diga “lugar de encuentro o reunión”, y tampoco “sociedad”, diga siempre “espacio social”.

4) Diga a menudo:

a.   “Estructura”, pero no refiriéndose a edificios.

b.  “Consenso” pero no aplicado a la política ( como el consenso entre varios partidos). Por el contrario, úselo para relacionar entes concretos o abstractos que carezcan de cualquier atisbo de la voluntad o conciencia necesaria para establecer un consenso. Por ejemplo: “Se muestra así un consenso entre el espacio social y la estructura productiva”

c.   “Flujo” y “reflujo”, pero no referido a la regla de las mujeres.

d.  “metáfora”. Esto es lo mejor de lo mejor. Todo son metáforas, amigo mío, las cosas metaforizadas no se sabe si han existido alguna vez, porque todo es metáfora de algo. Si quiere rizar el rizo y epatar a la audiencia, puede usted darle la vuelta a las metáforas más conocidas: “A mí, los falos siempre me han parecido una metáfora de los faros”

e.   “lenguaje”, para referirse a cualquier cosa, desde la construcción de un hormiguero por las hormigas a los procesos gástricos.

f.    “continuo” y “discontinuo”

g.  “lineal” y “elíptico”, pero no en contextos relacionados con el dibujo o la astronomía.

h.  “contexto”, en cualquier contexto.

i.     “extremos”, “extremista”: para referirse a las propuestas artísticas de alguien o a sus ideas políticas (siempre, en este último caso, de un modo elogioso)

j.     “interno” y “externo”, pero intente no emplearlos como opuestos, sino más bien mostrar que lo interno es lo externo y a la inversa, o que ambas cosas son lo mismo. Recuerde, además, que una de las conclusiones inevitables a la que llegan los expertos cuando la discusión ya se hace un poco fatigosa es que “Todo es lo mismo en definitiva”

k.  “Identidad” y “diferencia”

l.     “performativo” y “preformativo”, “labor”, “configurar”.

m. “sistema”: siempre que pueda, es perfecto en combinación con “contexto”.

n.  “sentido” y “producción de sentido”, aunque no tenga ningún sentido. La segunda expresión tiene puntuación extra.

o.  “perfil”, en lugar de “retrato” o “descripción”, pero nunca referido a un rostro, sino siempre a una mente, a una biografía, por ejemplo, o a una actividad política.

p.  “minoridad”. Puntuación máxima.

q.  “criticidad”, y todo lo que termine en “idad”

r.    “implementar”: no abuse de ello, porque ya ha pasado al lenguaje de los políticos.

s.   “vertebrar”. No lo use, no sea antiguo hombre, que se le va a notar (ver, sin embargo, el  anexo “Expertos y marxistas“)

t.     “discurrir”, “Economía cultural”, “pasividad existencial” y “afirmación”.

Si usted, siguiendo estos consejos, escribe un texto convincente y en el que todo el mundo entiende lo que ha dicho, entonces es que ha hecho usted algo mal: ha fracasado y se van a dar cuenta enseguida de que usted no es un experto. Un experto ha de ser convincente, pero no se debe entender lo que dice, aunque todo el mundo jure que lo ha comprendido todo.

lenguaje

Memento

Recuerde siempre la anécdota de Eugenio D’Ors:

D’Ors dictaba los textos a su mecanógrafa Angelita.

Cuando terminaba, le preguntaba:

-¿Se entiende, Angelita?

-Perfectamente, maestro.

-Pues entonces, oscurezcámoslo.”

Y recuerde también la máxima de Cossio

“Ya que no podemos ser profundos, seamos al menos confusos.”

 

Lecturas recomendadas

lenguaje-johnny_automatic_wise_owl_on_booksLea usted a muchos autores franceses de la segunda parte del siglo XX. Empiece con Sartre, siga con Foucault, Derrida, Lacan, Althusser etcétera. No se preocupe si no entiende nada o si lo que entiende le parece poco interesante, lo importante es ir contagiándose de la manera de expresarse.

Hoy en día, lo más actual es repasar los escritos de Guy Debord y los situacionistas.

Es decir, escriba usted como un español del siglo XXI que quiere escribir como un francés del siglo XX que imita a los alemanes del XIX. Espeso y contundente, con cierto aroma científico pero con argumentos siempre incomprobables.

 

Dos buenos ejemplos para memorizar (¡¡ejemplos reales!!)

EJEMPLO 1

“El espacio social queda evocado en la imagen de una mesa redonda, una estructura democrática, igualitaria. Mesa sobre al que se produce sentido y donde se llega al consenso de la realidad por medio del lenguaje, que cumple una labor preformativa. Sin embargo se presenta aquí como un espacio ciego: Ausentes las imágenes, la representación opera a través de la palabra, del sonido que se articula en el “tiempo real”. La continuidad del flujo temporal es una metáfora psíquica construida y reforzada por el lenguaje -lineal o continuo como el tiempo común o consensual. Lo discontinuo supone una pérdida, una negación, el vacío, la muerte, la nada. Sin embargo, estas nociones negadas por la sociedad, están en nosotros. La vida se opone a la vida. El ser es contradictorio, dramático, extremo.

EJEMPLO 2

Dos condiciones de posibilidad para hacer sostenible este esquematismo. Primera: su minoridad, cuanto más micro sea el aparato, menos requerimientos de ingeniería para equilibrar energía de gasto y ecuación de audiencia. Y segunda: la consistencia de sus contenidos de criticidad. Desasistida de instrumentos que implementen su credibilidad por la posición de fuerza ocupada en el sistema institucional, su única potencia, como inductora de interés público la extrae de su participación en el público y libre juego de las argumentaciones, de la pública exposición del pensamiento y su contraste. Cierto que eso determina su enorme fragilidad -y si se quiere la certidumbre de una muerte rápida tan pronto como se produce decaimiento de la tasa de interés cognitivo- pero al mismo tiempo ello asegura la pertinencia de su existir”.


Epílogo en 2015: a pesar de que han trascurrido unos doce años, el lenguaje de los expertos no ha cambiado demasiado (parece evolucionar mucho más lentamente que cualquier otra jerga), así que muchas palabras y expresiones todavía le resultarán útiles. Pero también será necesaria una actualización, por supuesto.


 Esta entrada pertenece a mi Diccionario para idiotas ilustrados (antes conocido como Diccionario para intelectuales selectos)

[Escrito en 2003]


SIGNOS

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El ruido es el mensaje

El modelo de la información de Shannon /2

La máquina Enigma

Desde hace bastante tiempo me interesa un aspecto del ruido, que no sé si ha sido tratado por los teóricos de la comunicación, porque todavía no he podido leer todos sus libros (deben ser unos diez mil). Ese aspecto es el siguiente: hay ocasiones en las que el ruido se convierte en el mensaje, e incluso llega a suceder que el mensaje no es otra cosa que ruido.

En mi ensayo acerca del mundo digital (Por qué el mundo digital no es digital) hablé de este asunto, recordando que un barco cercano no ayudó al Titanic porque pensó que las bengalas no eran un mensaje, sino ruido: signos de una fiesta en la cubierta del lujoso trasatlántico.

Pero puede suceder lo contrario, como en la paradoja de los indios que ya he empleado varias veces, y que aquí reproduzco de nuevo, ahora en formato de comic o chiste:

Mensajes de humo

Mensajes de humo

Para estos emisores, el mensaje qeu quieren que reciban los siux es algo así como: “Venid para luchar contra los caras pálidas”. El ruido, en este caso, son las imperfecciones inevitables en las volutas de humo. Sin embargo, en esta situación, el canal mismo, el humo, se convierte en mensaje, auqnue de manera no deseada por los emisores: un soldado del Séptimo de Caballaería que vea el humo puede decucir la presencia cercana de los indios y la intención que tienen de comunicarse a distancia. Para el general Custer ese será el verdadero mensaje, aunque sea incapaz de entender el código que los siux usan en las volutas de humo. Eso significa que los indios están trasmitiendo dos mensajes a la vez, uno  a propósito y otro sin quererlo. Uno como un mensaje a través del canal de humo, otro como el humo mismo, el canal.

Otro ejemplo era el que contaba Malcom Gladwell del puño de morse que, esta vez sí, era literalmente ruido. Los alemanes trasmitían mensajes en morse durante la guerra, pero a los ingleses, al menos hasta que descifraron el impenetrable código enigma, no les interesaban los mensajes en sí mismos, sino el ruido, es decir, la diferente manera de trasmitir un mensaje según quien fuese el operador que golpeaba la tablilla del morse. El servicio secreto británico se había dado cuenta de que cada operador alemán tenía su propio estilo, y que eso podía revelar, junto a la localización del lugar de trasmisión (que sí resultaba sencilla), si las tropas a las que pertenecía ese operador, por ejemplo el Quinto Ejército, se habían desplazado a ese lugar.

En consecuencia, el ruido no siempre es sólo ruido (probablemente no lo es nunca), sino que en ocasiones es el verdadero mensaje.

Todo esto plantea una cuestión muy interesante, porque, sea lo que sea lo que se trasmita, no sólo es la intención del emisor la que define el mensaje, sino también intención del receptor, que puede prescindir del supuesto mensaje y convertir el ruido o incluso el canal en el verdadero mensaje. Un ejemplo es la arqueología moderna, que a veces obtiene más información al examinar los materiales de que esta hecha una vasija que de unas letras grabadas en ellas. Por ejemplo, si en una vasija con letras griegas se encuentra un mineral que sólo existe en Gran Bretaña, entonces ahí tenemos importantísima información acerca del comercio entre griegos y británicos en tiempos remotos. Es lo que se llama la arqueología de la basura, aunque a veces un basurero, como el egipcio de Oxyrrinco, resulta ser uan biblioteca.

Matteo Rampin cuenta curiosos ejemplos de cómo se puede engañar a alguien, como hacen los ilusionistas o los espías, dejándole ver todo, pero distrayéndole con un mensaje aparente que, en realidad, no es más que ruido que sirve para esconder el verdadero mensaje.

Todo ello, sin duda, se podría relacionar con ideas budistas y estoicas, o con la terapia de Erikson y la filosofía constructivista de Watzlawick: no existen las cosas en sí mismas, sino el significado que les atribuimos, lo que para unos es ruido, para otros es mensaje, y a  la inversa.

¿Continuará?


Una variación del chiste anterior.


Escrito en abril de 2010 en…

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El libre fluir del lenguaje

A River of Words, por Selina Springett (http://selinaspringett.com/wp/?p=166)

A River of Words, por Selina Springett (http://selinaspringett.com/wp/?p=166)

En el artículo de “La línea de sombra”, Patria, me referí a la supuesta grandeza de algunos personajes históricos que, más que en los libros de historia al uso, deberían aparecer en la Enciclopedia del crimen o en la Historia Universal de la infamia que propusiera Borges. Hablé de muchos de esos grandes hombres y de alguna gran mujer que ocasionalmente ha contribuido a esa historia de la ignominia. Una lectora se sintió ofendida y comentó en mi página de Facebook:

Lo de “ocasionalmente alguna gran mujer” es gracias al patriarcado, hay muchas mas grandes mujeres, empezando por la que te parió a vos.

Como es obvio, la lectora no percibió la ironía de mi frase, a no ser que pensara que sería estupendo que hubiera más mujeres a las que podamos considerar asesinas de masas. Espero que la inclusión de mi madre entre esas grandes mujeres sólo tuviera la intención de ofenderme, porque me preocuparía verla incluida en la lista de grandes mujeres infames.

En mi respuesta a la lectora indignada, señalé que, aunque no me considero ni mucho menos un historiador profesional, me parecía que hay menos mujeres que hombres en los anales del crimen de masas. Tal vez el equívoco, añadí, se podría haber evitado si yo hubiera entrecomillado “grandes hombres”, pero de mi padre aprendí a no abusar de las comillas, aunque eso, como se ve, puede llevar a malentendidos cuando se tiene la costumbre de leer y escuchar de manera apresurada y deseando más discutir que entender, no sólo en Internet sino en todas partes.

Sede de la RAE

Aunque es obvio que este asunto tiene que ver con los prejuicios, me gustaría señalar que en esa referencia a los habituales “grandes hombres” y a las ocasionales “grandes mujeres” no sólo había una ironía en el sentido más clásico, al desactivar la palabra “grandes” con su definición inmediata como “grandes criminales”, sino que también había un uso deliberado de la expresión “grandes hombres” en su sentido habitual, es decir machista, que incluye tanto a hombres como a mujeres. Todo esto tiene que ver, claro, con la reciente polémica (en 2012) surgida tras la publicación del informe de un académico de la lengua acerca del machismo del lenguaje y de los intentos de reforma por parte de algunas instituciones. Se trata de un debate en el que me da la impresión de que quienes participan lo hacen también de manera muy apresurada, muy poco reflexiva y casi con la única intención de proclamar en voz muy alta lo que opinan ellos y lo mal que les caen quienes opinan otra cosa. Cada uno busca los ejemplos más grotescos para refutar la postura contraria y pocos admiten que las cosas son más ambiguas, confusas y complejas de lo que parece, y que en ambas posturas hay aciertos y errores.


Resulta paradójico que quienes son contrarios a la reforma del lenguaje sexista, insistan una y otra vez en que el lenguaje es un organismo vivo cuya evolución no se puede someter a nuestros deseos reglamentistas. En primer lugar, es discutible que el lenguaje sea tan libre y salvaje como un anuncio de jabón Fa, y hay suficientes ejemplos en la historia para constatar que a menudo, por no decir casi siempre, ha sido creado y re-creado por las diversas instituciones y poderes. Basta con recordar que el francés escrito actual no es producto del libre fluir del lenguaje a través de las bocas del pueblo soberano, sino de las decisiones de unos monjes medievales que decidieron en momentos muy concretos añadir más o menos letras en las palabras, recurriendo, no a lo que se hablaba en la calle, sino a la etimología latina.

Saussure y su obra

Lo anterior lo explicaba muy bien Ferdinand de Saussure en su Curso de lingüística general, por ejemplo con la evolución escrita de la palabra “rey”, pero aquí podemos recordar ejemplos supremos de la disonancia entre el francés escrito, tal como lo definen los académicos, y el hablado, con sólo recordar que un lugar como Les Halles se pronuncia “Leal”. ¡Qué generosidad en la multiplicación de los grafemas!

La elección del español estándar que hoy escribimos fue también una decisión política, tomada desde las instituciones, en la que se eligió la variante dialectal de Castilla, en vez de la andaluza del propio reformador, Antonio de Nebrija. Esa variante, no sé si entonces, coincidiendo con el final la Reconquista, pero sí desde luego ahora, es mayoritaria, en especial por su mayor cercanía con la manera de hablar el español en casi toda América. Así que el idioma que recomienda la Academia y sus partidarios tampoco es el idioma que se habla en la calle, ya que, incluso en España, el geolecto andaluz es el mayoritario hoy en día frente al de Castilla, aunque resultaría bastante complejo determinar en algunos casos de manera sencilla si el castellano hablado en Cataluña, el País Vasco, Valencia o Galicia debe sumarse a uno, a otro o a ninguno.

Por otra parte, resulta muy llamativo que quienes defienden este libre fluir y evolución del idioma no se den cuenta de que estas discusiones y polémicas acerca del sexismo del idioma son precisamente parte de ese fluir que tanto elogian. Ese intercambio de opiniones, quizá a veces en exceso acalorado, es lo que hace que el idioma evolucione, junto a esa otra intervención de las instituciones, ya sea para crear el delicioso y absurdo francés escrito o para imponer el dialecto toscano como “italiano” o para idear una lengua imaginaria que nadie ha hablado nunca como son el “euskera”, el “gallego” y el “catalán” estándar que hoy se supone todos deben imitar.

Por mi parte, creo que es bueno que el idioma evolucione y soy partidario de que lo haga más en función de la evolución social que de la imposición por parte de instituciones, ya se trate de la Academia de la Lengua o de las que han redactado algunos de esos manuales que la Academia criticaba. También me parece que todos los debates son beneficiosos y estimulantes, pero serían mucho más interesantes si quienes participan en ellos disfrutaran más de la disensión y no fueran tan dogmáticos.

Dicho lo anterior, añado que también creo que la mejor manera de cambiar el lenguaje consiste en cambiar la manera de pensar. Una ley como la del matrimonio homosexual tiene la virtud inmediata de modificar una definición que se ha mantenido durante siglos, a pesar de que la Academia siga, incluso en su página web (que se podría actualizar en un instante), definiéndolo de la siguiente manera:

 MATRIMONIO.
(Del lat. matrimonĭum). m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.


Unos años después, en 2016, he podido comprobar que la Academía de la Lengua ya ha añadido una segunda definición que recoge el cambio social propiciado por la ley aprobada durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que ha hecho que ahora todos los españoles usen de manera diferente la palabra “matrimonio”:

1. m. Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

2. m. En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Espero que en futuras ediciones, regresemos a una única definición, aunque me temo que los países musulmanes se van a tomar su tiempo para aprobar una ley semejante. Algo así como:

1. m. Unión de dos personas, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Naturalmente, se podrá mantener la vieja acepción como tercera o cuarta posibilidad, aclarando: “antiguamente, referido a la unión de hombre y mujer”, o algo parecido.

Si en el futuro se casan tres o cuatro personas y se hace una ley que lo reconozca, la Academia tarde o temprano deberá cambiar de nuevo su definición, porque esa ley cambiará la manera de pensar y, consecuentemente, de emplear el término “matrimonio”.

Cuando yo empleaba en mi artículo Patria la expresión “grandes hombres”, estaba jugando con la intuición lingüística de los lectores, porque sabía que esa expresión les llevaría a pensar en “grandes hombres y grandes mujeres”, debido a que “hombres” a veces incluye los dos géneros y a veces no, pero luego yo mismo refutaba ese instinto al referirme a ocasionales “grandes mujeres”. Como ya he dicho, al menos un lector, o para ser de nuevo más preciso en este caso, una lectora, entendió precisamente lo contrario de loq ue yo quería expresar.

Jesús Mosterín

Como opinión personal, diré que soy partidario de emplear siempre que se pueda “seres humanos”, “humanos”, “personas”, “gente” o cualquier otra expresión en vez de “hombres” con el sentido de “humanidad”. Yo lo hago siempre que puedo y casi nunca resulta chocante ni extravagante.

En mi libro futurista Recuerdos de la era analógica me permití incluir una pequeña broma en forma de nota escrita por los antólogos del siglo XXV:

“En la época en que fue escrito ese texto, todavía era costumbre em­plear la palabra «hombre» (en vez de «ser humano», «humanes» o «huma­nos») para referirse tanto a las personas de sexo masculino como a hombres y mujeres en general. Una práctica que, como es obvio, en el siglo 25 nos parece abe­rrante y primitiva”.

Está claro que los antólogos del siglo XXV han leído al gran filósofo y lógico Jesús Mosterín, que proponía emplear “human” para referirse a los seres humanos y “humanes” cuando fuese plural. Suena raro, es cierto, pero la rareza no es la piedra de toque con la que se calibra un idioma, sino una consecuencia del hábito: a cosas más raras nos hemos acostumbrado.

Por cierto, como se ve en la nota de los antólogos, en el siglo XXV también parece que se abandonará entonces la costumbre de escribir los siglos de esa manera arcaica y absurda que consiste en emplear cifras latinas. En el siglo XXV se escribe “siglo 25”, como es lógico y razonable, y me atrevería a decir que también más hermoso, aunque ahora resulte extraño a nuestros hábitos actuales.


[Publicado el 21 de marzo de 2012. Revisado en 2016]

SIGNOS

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secleb

(Investigación acerca de palabras que no existen… o sí)

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Autores virtuosistas

Me ha sorprendido mucho encontrar en Teorías métricas del siglo de oro, de Emiliano Díaz Echarri, la referencia a varios autores de versos virtuosistas (o como se quiera llamar) que no aparecen en Verbalia de Marius Serra. Estos autores son:

Poemas de Simnias de Rodas

Simmias de Rodas: escribió composiciones que adoptan formas de huevo, alas, segur… (ver López de Toro: Tres poemas difíciles de Simmias de Rodas)

Porfirio Optaciano: escribió un panegírico al emperador Constantino, en el que se “agotan todas las combinaciones métricas imaginables”.

Publio Porcio: escribió Pugna Porcorum, en honor a su propio nombre, en el que todas las palabras empiezan por “P” e imitan el sonido de los gruñidos de los cerdos.

Pedro Compostelano: De consolationes rationes, combinaciones en hexámetros.

Vicens: sonetos que se pueden leer de cincuenta maneras

A todos estos los compara Días Echarri con Caramuel y su Metamétrica, diciendo que no pueden igualarlo.

También menciona a los árabes “con sus extrañas recetas de la aliteración idéntica, suficiente, alargada, compuesta, aproximada, invertida, contigua; con sus versos de triple rima y sus enigmas y logogrifos por métodos facilitantes, productivos, perfectos y accesorios[1].

Podría hablar de todo esto en ESKLEPSIS, como una especie de anexo al libro de Serra.

Siempre me ha gustado hacer anexos a los libros que parecen contenerlo todo: el Libro de los seres imaginarios, de Borges, el Diccionario de Mitología de Alianza Editorial. Podría ser una nueva sección de ESKLEPSIS llamada Algo más, o algo parecido.


[Escrito el 29 de junio de 2001]

2017: que yo sepa, nunca hice esa sección en Esklepsis, aunque sí intenté la reconstrucción de libros perdidos, como el del Emperador Amarillo o el Tritogenia de Demócrito. Hace muchos años, en la adolescencia, hice varios caligramas bastante sofisticados, con siluetas de mujeres desnudas, por ejemplo, pero creo que no conservo ninguno.


 

  1. [1](G. de Tassy: Rethorique et prosodie des langues de l’Orient musulman)

Metáforas

Un aspecto interesante de la cuestión del conocimiento metafórico es la evidente relación entre las metáforas y aquello que decía Descartes: existen dos mundos, el de la sustancia extensa y el de la sustancia pensante. Cada uno de estos mundos tiene un lenguaje propio y no es correcto usar términos o conceptos de un lenguaje para describir el otro mundo.

Es decir, la sustancia extensa es la materia y la sustancia pensante es el espíritu. Para Descartes son mundos separados, aunque se conectan de alguna forma, tal vez, en su opinión, a través de la glándula pineal.

Cuando usamos metáforas, incurrimos casi siempre en ese error falta, especialmente cuando usamos metáforas extensionales (materiales). Ahora bien, ¿es posible hablar del mundo de la sustancia pensante sólo con términos apropiados, según la idea de Descartes, o es una tarea imposible, o al menos tan enojosa como la propuesta por algunos positivistas lógicos?

Supongo que me refería en el párrafo anterior a algo como que, puesto que todas las metáforas se formulan en un lenguaje material (hablado o escrito, o incluso pensado) y puesto que esas metáforas solo parece que puedan referirse a lo material de una u otra manera, ¿cómo encontrar metáforas espirituales, que sean puro pensamiento? Parece imposible.

Precisamente los lenguajes fisicalistas propuestos por algunos positivistas, a pesar de lo dicho antes, parecen contradecir a Descartes, al proponer extender el lenguaje fisicalista al mundo de la mente.


[Escrito en 1990. Revisado en 2018]

[Escrito con motivo de un seminario de antropología y el libro de Lakoff y Johnson Metáforas de la vida cotidiana]

Descartes

Descartes

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

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SIGNOS

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Los filoetimólogos

Platón por Giovanni Pisano

Con la expresión filoetimólogos me refiero a los filósofos que piensan que las cosas se pueden explicar conociendo el origen de la palabra que designa esa cosa. Aunque es cierto que en muchas ocasiones el origen de una palabra ayuda a comprender muchas conceptos, se trata de una de esas típicas verdades que se han convertido en errores porque han sido exageradas y llevadas al extremo, utilizaándose fuera de su campo de acción y queriendo explicarlo todo.

Que yo sepa, el primer filoetimólogo, la primera persona que usó la etimología para demostrar y explicar la realidad fue Platón, quien a menudo, dicen los expertos, se inventaba incluso la etimología de las palabras, para así demostrar mejor su tesis.

Entre los filoetimólogos posteriores, ha habido dos escuelas muy importantes: la que considera que el idioma que esconde el secreto de la realidad es el griego y quienes se inclinan por el alemán. Al parecer, algunos pensadores aseguran que en árabe no se puede decir nada falso por la misma esencia del lenguaje árabe, lo que resulta muy difícil de creer.

Naturalmente, los filoetimólogos más sofisticados son los estudiosos de la Cábala y los escritores talmúdicos, que encontraban en cada palabra, frase o letra uno o varios sentidos ocultos. Hace años escribí un cuento que trataba de esto: La Nueva Teología, que estaba incluido en mi libro Recuerdos de la era analógica, pero que finalmente se ha publicado en El camino de los mitos II.

En mi ensayo Elogio de la infidelidad, hablo de los filoetimólogos y pongo un ejemplo más o menos real de la etimología de la palabra religión. Lo copio aquí:

“Sin embargo, hay otra legión de filósofos del lenguaje que no son los filósofos del lenguaje propiamente dichos: son quienes buscan en el origen y la evolución de las palabras la solución de los problemas. Se les puede llamar filoetimólogos, porque confían en que la etimología proporcione las respuestas a problemas que parecían insolubles.
Por ejemplo, ¿qué es la religión? Los filoetimólogos responden:

“Religión es lo que une, porque religión viene de “religo/as” unir lo que estaba separado. ¿Y qué unión es esta? La que ha de existir entre el hombre y Dios, o entre el hombre y la naturaleza, o entre el hombre y la humanidad. Unión, en cualquier caso de algo separado, concepto amplio que nos permite abandonar la idea trivial de un Dios personal y aceptar que también el budismo es una religión, una religión sin Dios, como sostenía Helmunt von Glasenapp .”

Si esto se pronuncia con suficiente solemnidad, puede causar un gran efecto en la audiencia, que queda narcotizada momentáneamente.”

 

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[Publicado el 24 de abril de 2004]

Empleo la palabra filoetimólogos en el juego de Fritz Mauthner “La doble etimología

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JUEGOS CON EL LENGUAJE

 

El revés y la trama

Traduttore, traditore

Estamos tan acostumbrados a escuchar aquello de “Traduttore, traditore” cada vez que se habla de la traducción, que se ha convertido en un tópico.

Lo bueno de los tópicos es que muchas veces ayudan a explicar en pocas palabras cosas complejas. Esa es también la manera en la que funcionan los refranes. Es obvio que los refranes esconden algo de sabiduría popular, pero su función básica no es conservar ese viejo saber, sino, más bien, la de facilitar la comunicación rápida de ideas. Si lo que nos interesa es señalar las virtudes de echarle horas a un trabajo, decimos: “Al que madruga, Dios le ayuda”; pero si lo que queremos es destacar el hecho, también cierto, de que no todo se arregla echándole horas, es preferible recurrir a otro refrán: “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Es una manera de expresar una idea más o menos compleja de manera rápida y comprensible para cualquiera.

Traductor medieval

En cuanto al tópico de que los traductores son traidores, es seguro que encierra bastante verdad, pero también sirve para ocultar una verdad quizá más interesante: que la traducción casi nunca es una traición.En primer lugar, porque un traidor es alguien que traiciona, que no cumple con la palabra dada, que miente, que no hace lo que se espera que haga. Tal vez sea fácil darse cuenta de cómo se traiciona a una persona, pero ¿cómo se traiciona a un texto literario?  Voy a intentar responder a esta pregunta.


Se traiciona  a un texto cuando no se le hace decir lo que dice.

Goethe

Goethe

Como es obvio, podemos traicionar a un texto sin traducirlo siquiera, tan sólo repitiéndolo en un contexto o con una intención que no se corresponde con la intención o el contexto original.

Si decimos, como se hace a menudo, que Goethe escribió: “Prefiero la injusticia al desorden”, y después nos quedamos callados, estaremos traicionando el sentido de lo que escribió Goethe, incluos si lo decimos en alemán. Porque Goethe dijo, según Javier Marías, algo así como: “Prefiero la injusticia al desorden, porque el desorden provoca mayores injusticias que las que intenta remediar”. Lo cual puede ser discutible, pero es, desde luego, distinto de la frase mutilada y fuera de contexto.

Ahora bien, he dicho hace un momento “según Javier Marías”, pero debería decir “según Javier Marías y Daniel Tubau”, porque yo también estaba convencido de que Goethe dijo eso. Al parecer, según explicaba un lector indignado, lo que dijo fue: “Prefiero cometer una injusticia a soportar al desorden”. Lo dijo en el sitio de Maguncia, para así evitar el linchamiento de un hombre (no se sabe si para salvarle la vida o para evitar que lo lincharan en un lugar que consideraba inadecuado). En cualquier caso, lo que se quiere dar a entender con la frase de Goethe suele ser que es preferible cometer todo tipo de injusticias para salvaguardar el orden establecido, algo que nunca podrá ser, sea cual sea la interpretación correcta, lo que quiso decir Goethe. En cuanto a la frase en sí, que ya ha pasado a formar parte del acervo de frases hechas (al margen de lo que dijera o quisiera decir Goethe) sin duda prefiero la interpretación de “Prefiero la injusticia al desorden” que hace Marías (y yo mismo), porque me parece mucho más interesante y, además, cierta en muchos casos: el desorden, en efecto, suele provocar muchas injusticias; lo que no significa, como sabe cualquier buen lógico, que no se cometan injusticias en nombre del orden o con la excusa de impedir el desorden. Pero esos son otros asuntos. Volvamos a la traducción.

casablancaRecordemos ahora un ejemplo cinematográfico: si leemos un pasaje de la transcripción de la película Casablanca, dirigida por Michael Curtiz, y nos encontramos con un diálogo de Humphrey Bogart en el que dice a Ingrid Bergman: “Ya no te quiero”, es evidente que para entenderlo plenamente nos falta lo más importante: la expresión de Bogart, que en la película revela al espectador que está mintiendo al decir que ya no la quiere. Por eso, una de las cosas que descubrimos al traducir un texto es que las palabras no siempre significan lo que significan, especialmente cuando se usa la ironía o el sarcasmo. O cuando se añade el gesto del actor.


¿Cuándo se traiciona a un texto en una traducción?

Ahora bien, si de lo que se trata no es de leer con fidelidad un texto, sino de traducirlo a otro idioma (que es lo que aquí nos interesa), ¿cuándo traicionamos al original?

Sencillamente cuando no decimos en español, catalán, gallego o vasco lo que se dice, por ejemplo, en inglés. Parece sencillo, pero los traductores saben que puede ser muy complicado.

Si el texto inglés dice: “I love you”, la traducción será “Te quiero” en español. Pero alguien podría decir que hay que traducir: “Te quiero a ti”, y en algunos contextos eso será cierto. Si la persona amada hubiese preguntado: “¿A quién quieres, a ella o a mí?”, responder “Te quiero” sonaría a poco, porque parece más la expresión de un sentimiento espontáneo quizá irreprimible que una respuesta a eso que nos han preguntado.

Volviendo al “I love you”. Alguien podría decir que no hay que traducir “Te quiero”, ni “Te amo”, ni “Te quiero a ti”, sino: “Yo te quiero a ti”, por ejemplo, si luego la frase continuase de esta manera: “…y tú no sé a quién quieres”.

Todos estos problemas por un simple “I love you”.

traducción simultánea

 Ya podemos imaginar lo que sucede con frases más ambiguas como aquella del chiste que se contaba durante la Guerra Fría: los americanos enviaron un mensaje con una frase bíblica: “The flesh is weak, but the spirit is strong” (“La carne es débil, pero el espíritu fuerte”). Los rusos tradujeron: “La carne está podrida, pero el vodka estupendo”.

Evidentemente no existe una única manera de traducir un texto y, por tanto, no siempre es posible saber de qué manera no se traicionaría al texto traducido.

 Nos habíamos quedado en que la traducción no puede ser calificada tan fácilmente de traidora, porque toda traducción es, en definitiva, una lectura. Y digo lectura, no relectura. Lectura de un texto, como lo sería una lectura en el idioma original: la traducción es siempre y al mismo tiempo lectura y relectura.

Ahora bien, el sentido común parece pedirnos que nos movamos en un terreno más manejable: si no existe una “única traducción” de un texto, entonces toda traducción, más que traidora, es simplemente una elección entre posibilidades. Tenemos, en consecuencia, que elegir la opción menos mala, o al menos la mejor que podamos encontrar. Si al traductor le dicen que traduzca “I love cats”, puede dudar entre traducir “Me gustan los gatos” o “Amo a los gatos”, pero nunca debería traducir: “Me gustan los perros”.

Babel, el origen de la traducción

La conclusión de todas estas disquisiciones podría ser que, a pesar de todos sus defectos, las traducciones no sólo son necesarias, sino que además son estupendas. El trabajo de los traductores es un esfuerzo encaminado a deshacer la confusión creada por un dios colérico que destruyó la torre de Babel y confundió las lenguas. Un intento de lograr que los seres humanos vuelvan a entenderse (a pesar de que a veces se dediquen a traducir textos como el Mein kampf de Hitler, que no es que abogue precisamente por el entendimiento entre culturas).

Quiero explicar ahora por qué he llamado a este artículo El revés y la trama (pero no “El revés de la trama”, como la novela de Graham Greene).

Lo he hecho porque he recordado una idea de un libro chino de crítica literaria que se llama El arte del cincelado de dragones. Ese arte es, en la metáfora china, la literatura. Pues bien, en un pasaje de ese libro se dice que una buena traducción debería ser como el revés de un bordado: se deben ver todos los hilos aunque, inevitablemente, se pierdan algunos colores y quizá, incluso, la textura.


 Quien quiera conocer las dificultades de la traducción cuando de lo que se trata es de traducir un poema chino, puede visitar el delicioso artículo de Ana Aranda Vasserot Wang Wei, el poeta intraducible. Y también visitar mi página Wang Wei, un experimento chino.


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Hablar, escribir… ¿bitear?

Charlas en el templo masónico

Cuando visité República Dominicana, para dar un curso de guión, uno de mis alumnos era Markus Edjical, que me propuso hacer uan entrevista en el templo masónico de Santo Domingo. Allí, sentados junto a las dos columnas, J. y B. del templo, hablamos de muchas cosas y conté aspectos de mi vida que no había contado en ninguna otra entrevista. Esta es la primera parte de la larga conversación que mantuve con Markus y Odilius.

Puedes escuchar la entrevista al final de esta entrada, pero también la he transcrito a continuación.

Entrevista-Zothique

Con Odilius Vlak y Markus Edjical en el Templo Masónico de Santo Domingo.

 


elguiondelsiglo21-180-

DANIEL: Tengo aquí el libro de El guión del siglo 21 en la mano…. Es curioso porque veis que hay un signo que parece que podría ser un signo masónico o algo parecido…

MARKUS: Exactamente…

DANIEL: ¿Qué diablos significa esto?

ODILIUS: (Al menos tiene un ojo en medio)

DANIEL: Claro, un ojo… y esto es una oreja y esta es la arroba digital. Este dibujo lo hizo…

MARKUS: Es una especie de ¿Secula Seculorum?

DANIEL: Exactamente, así es. Y está asociado a una frase en latín. Ya sé que a Markus le gusta mucho el latín y supongo que a vosotros también, y… bueno, este dibujo, me lo hizo el hijo de mi padrino. Mi padrino se llamaba José Luis Velasco. Es la persona que seguramente más me ha enseñado en la vida, un hombre muy creativo, muy ingenioso y muy estimulante. Su hijo [Samuel Velasco] es diseñador, trabaja para el New York Times o el Washington Post y otros periódicos. Y entonces me hizo este signo como sintetizando todo lo que está en el libro.

JOseLuisVelasco

José Luis Velasco

DANIEL:  En el libro está la Galaxia textual, pero también la galaxia audiovisual (el ojo) y la oral (por la oreja) y la arroba que permite unir estos dos mundos… Lo explico, porque puede resultar muy confuso tal como lo estoy contando. La frase que yo inventé sobre esto es… ¿conocéis una frase que dice: “Scripta manent, verba volant”: “Lo escrito permanece, lo hablado vuela”?. Esta frase es un clásico latino y griego (aunque esté en latín, pero también los griegos hablaban mucho de esto) y quiere decir que lo escrito permanece, queda ahí, mientras que lo hablado se diluye y se pierde.

Pero, curiosamente, Platón empleaba este concepto con un sentido contrario, lo usaba precisamente para elogiar lo oral, es decir: “Lo escrito permanece y no se mueve, y por tanto está, muerto”. Sin embargo, lo oral está vivo, vuela y está vivo.

ODILIUS– Había una segunda enseñanza de Platón, la enseñanza secreta, que era oral… ¡imagínate!

DANIEL: Exactamente. Y también Pitágoras, que tenía dos tipos de discípulos, los matemáticos y los acusmáticos. Los acusmáticos tenían que permanecer detrás de una cortina y podían escuchar las demostraciones pero no verlas. No veían las demostraciones geométricas de cómo se trazaban las figuras. Esas figuras solo podían verlas los matemáticos, que eran los principales. Entonces la frase latina que creé como una variación de Scripta manent, verba volant es: “Bytia volant et manent”, es decir “Los bits vuelan y permanecen”.

(RISAS)

DANIEL: Porque lo que ha hecho el mundo digital… es algo que en el libro no explico, así que esto es casi una primicia, porque en el libro está el signo y cada uno dirá: “¿Qué querrá decir esto?”

MARKUS: Entonces tenemos aquí en Zothique una primicia.

DANIEL: Sí, y lo que quiere decir es que el mundo digital lo que ha permitido es… En los años sesenta el teórico de la comunicación Marshal McLuhan decía que habíamos entrado en la Galaxia Marconi después de la Galaxia Gutemberg. La galaxia de la escritura volvía a la sociedad oral debido a la televisión, la sociedad oral antigua. En realidad tenía que haberlo llamado Galaxia Tesla, porque según certifica la Oficina de Patentes de Estados Unidos, el inventor de la radio fue Tesla y no Marconi. Pero McLuhan, a pesar de que entonces ya se sabía, lo llamó Galaxia Marconi.

Pues bien, ahora estamos en una nueva galaxia, la Galaxia Digital, que es diferente a las otras dos y que combina las dos cosas. McLuhan se daba cuenta de que en la Galaxia oral había un problema, porque las cosas no se conservaban y no se podían leer como en un texto, que es lo que te permite llegar a una inteligencia [comprensión] superior al ver las cosas escritas… Pero es que la galaxia digital combina las dos cosas. Por un lado es texto: lo tienes en Internet, lo lees como texto e imagen, etcétera, y al mismo tiempo es modificable y transformable.

ODILIUS: Evoluciona de una manera más dinámica, como si estuviera vivo…

DANIEL: En efecto, evoluciona, está vivo, pero al mismo tiempo permanece. Esto es una combinación de las dos ideas o posibilidades. Yo creo que es un gran cambio. Porque McLuhan creía que si nos limitábamos a la galaxia oral sin más caeríamos en la simplificación, porque la galaxia textual nos ha permitido desarrollar todo el pensamiento lógico. El pensamiento lógico sin escritura es casi imposible, porque empiezas a establecer una teoría y al cabo de unos minutos dices: ¿qué habíamos demostrado? ¿Habíamos demostrado que esto era A o que era B?

Es imposible desarrollar un pensamiento lógico complejo si no tienes escrito ahí: “A” o “B” y las diversas fórmulas que llevan de una proposición lógica a otra… Entonces, el pensamiento matemático, si no tienes escritura, es prácticamente imposible.

Continuará


Entrevista con Markus Edjical y Odilius Vlak para Zothique, the Last Continent

*****************

bytia volant

Este es un fragmento de la entrevista que me hicieron en 2013 en Santo Domingo (República Dominicana), Markus Edjical y Odilius Vlak para Zothique, the Last Continent. La entrevista se celebro en el Templo Masónico, un encantador ambiente, muy adecuado para algunos de los temas que se trataron y para mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas.  Fue una entrevista extensa, durante la que disfruté mucho y me permitió abordar algunos asuntos y temas que no había comentado en otras entrevistas. También conté varias cosas relacionadas con El guión del siglo 21. El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual, que acababa de publicarse.

 

El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual

Alba editorial, 407 páginas.
Amazon/Casa del Libro

 

 



La verdadera historia de las Sociedades Secretas

La verdadera historia de las Sociedades Secretas, de Daniel Tubau

Daniel Tubau

La verdadera historia de las Sociedades Secretas

Editorial Daiyan

La SEGUNDA EDICIÓN de La verdadera historia de las Sociedades Secretas se publicó el 22 de mayo de 2020 por la editorial DAIYAN. Es una edición ampliada y revisada de la primera edición que se publicó en 2008 en la editorial Alba.

Ahora ya puedes encontrar La verdadera historia de las Sociedades Secretas.

2ª Edición en 2020. Revisada y ampliada.


 

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Expertos y marxistas

Lenguaje de expertos /2

marxism[Escrito en 2003]

Sin duda, usted, al ver la lista de palabras recomendadas en Hable como un verdadero experto, se habrá dado cuenta de que existe un cierto aire de familia entre el lenguaje de los expertos y el de los antiguos marxistas. No es extraño, puesto que hasta hace no mucho ambas tendencias y lenguajes solían ir unidos: los expertos (o quienes más presumían de serlo) eran casi siempre marxistas. Por otra parte, seguramente  ya habrá notado usted  que en los últimos años vuelven a soplar vientos marxistas, o al menos una brisa neomarxista, tras el silencio en que cayeron bajo los cascotes del muro de Berlín. Sin embargo, le recomendamos (emplee siempre que pueda este tipo de plural, aunque sólo opine usted), que no se arriesgue todavía a utilizar expresiones como:

marxism stalin1)  “superado”, “metalectura”, “Modo de Producción”.

2) “praxis” (sustituya esta utilísima expresión por “practicidad”),

3) “burgués”, “burguesía”: los burgueses desaparecieron al mismo tiempo que los marxistas, aunque gente poco informada todavía se refiere a ellos, causando hilaridad o incomprensión en las filas más jóvenes de los expertos.

4) “Desviaciones”.

5) “Articular” (esta expresión ya ha pasado al lenguaje vulgar), “enfoque, “factores económicos”.

6) “Aporte dialéctico” (y todas las variables de “dialéctica”).

7) “lógicamente necesario” (en contextos no lógicos)

8) “objeto real-concreto”, y  todas las combinaciones con guión en las que cualquiera diría que se está diciendo lo mismo a un lado y al otro del guión (¡Pero no es así, ojo!, es sólo una trampa dialéctica).

Sin embargo, este es un momento ideal para que usted compre las obras completas de Marx, Engels, Lenin, Mao , Stalin, Althusser, etcétera, que los marxistas vendieron hace 10 o 15 años y que todavía se pueden encontrar a precios de risa en las librerías de saldo. A lo mejor, dentro de poco, los precios se disparan.


Epílogo en 2015: la predicción, en cierto modo se ha cumplido y ahora, en 2015, con la crisis, los libros marxistas han regresado a las librerías e incluso vuelven a escucharse palabras perdidas. Así que, esté usted muy atento a las novedades y a los nuevos vientos que soplan: desempolvar el viejo repertorio le puede resultar muy útil.

Nuevo epílogo en 2019: el renacer del marxismo o de tendencias cercanas o con un aroma semejante, no ha sido tan dominante entre la intelligentsia como hasta 1989, quizá porque ahora no hay intelligentsia, pero sí ha traído un nuevo lenguaje


[Escrito en 2003]

 Esta entrada pertenece a mi Diccionario para idiotas ilustrados (antes conocido como Diccionario para intelectuales selectos)


Karl Marx y el marxismo

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SIGNOS

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POLÍTICA

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Bola de nieve y la doble sinecdoque

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Vete de mí es una de las más hermosas canciones que del cubano Ignacio Villa, más conocido por su nombre artístico Bola de nieve, apodo que al parecer le aplicó Rita Montaner, pero que a él no le gustaba, al menos al principio. Sin duda  era preferible a otros apodos con los que se habían burlado de él antes, como Bola de Fango o Bola de trapo.

La canción fue compuesta por los hermanos Expósito, que ya estaban predestinados desde el bautizo a ser grandes artistas, pues sus padres, ambos anarquistas, escogieron para ellos los nombres del mayor poeta griego y el más excelso entre los latinos. Virgilio Expósito compuso la música y su hermano Homero la letra. Era un tango, porque ellos solían componer tangos, como el magnífico “Naranjo en flor”, pero Ignacio Villa lo convirtió en bolero cubano.

Véte de mí

Tú,
que llenas todo de alegría y juventud,
y ves fantasmas en la noche de trasluz,
y oyes el canto perfumado del azul,
vete de mí.
No te detengas a mirar
las ramas muertas del rosal,
que se marchitan sin dar flor,
mira el paisaje del amor
que es la razón para soñar y amar…

Yo,
que ya he luchado contra toda la maldad,
tengo las manos tan deshechas de apretar,
que ni te puedo sujetar,
vete de mí.

Seré en tu vida lo mejor,
de la neblina del ayer,
cuando me llegues a olvidar,
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

homeroexposito

Podemos considerar al letrista Homero Expósito el creador de esa doble sinécdoque del verso: “y oyes el canto perfumado del azul”.

¿Por qué digo que es una doble sinécdoque?

La sinécdoque es la figura literaria que consiste en tomar el todo por la parte o la parte por el todo, como decir “vela” para referirse a un barco, o “Francia ganó el mundial” aunque en realidad  en realidad lo ganaron once o catorce jugadores que salieron al campo. En China se usa la expresión montaña-agua como sinécdoque de paisaje, .

bola de nieveLa primera sinécdoque de Vete de mí consiste en emplear la palabra “azul” para referirse al cielo. Se trata de un recurso clásico que se encuentra en todas las culturas. El ejemplo más temprano que conozco, y creo que sería difícil encontrar alguno anterior, fue escrito en caracteres cuneiformes en algún lugar de Mesopotamia hacia el año mil antes de nuestra era. Esa sinécdoque temprana aparece en el prólogo a un extraño torneo entre dos insectos, cuando el autor recuerda cómo fue creado el universo y dice:

“Cuando los grandes dioses, reunidos en su Consejo,
habían creado [el Cielo y la Tierra]
formado el Azul, consolidado el Suelo…”

El traductor precisa, sin embargo, que más que de azul, la expresión habla de colores tornasolados (“hasamu/hussumu”).


El azul en Santibáñez

En la canción de los hermanos Expósito cantada por Bola de nieve, tenemos, como se ha visto, el “azul “en lugar del “cielo” (la parte por el todo), pero esa sinécdoque forma parte de otra sinécdoque mayor: “el canto perfumado del azul”. Se trata, por supuesto, del canto de los pájaros, o de los pájaros mismos, si se prefiere. En vez de hablar del canto de los pájaros del cielo, Homero Expósito prefiere referirse a ellos de una manera doblemente elíptica y dice tan solo: “el canto (perfumado) del azul”.


Partitura en el azul

En esta doble sinécdoque tan hermosa, confieso que no estoy seguro de si el adjetivo “perfumado” es un acierto o un error. A primera vista parece innecesario, pues podríamos decir simplemente “el canto del azul”, a no ser que queramos distinguir ese sonido más o menos armónico del cielo del que son responsables los pájaros, de otros sonidos muy distintos, como los truenos o el viento, que también podrían considerarse cantos del azul, pero no tan perfumados  o hermosos como el de lo pájaros.

También podemos, por otra parte pensar que ese perfumado esconde algún otro tipo de figura literaria que no sabría cómo llamar, algo relacionado con la sinestesia, con la confusión y mezcla de los sentidos, puesto que el canto de los pájaros es un sonido y no un olor.


[Publicado el 17 de marzo de 2011]

LA ILUSIÓN IMPERFECTA

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