Fin de la historia… o del sueño

Actualmente se considera un recurso fácil resolver una historia haciendo que el protagonista descubra al final que todo ha sido un sueño. La verdad es que el abuso de este recurso lo ha convertido en un deus ex machina que, más que asombro, suele causar decepción en el espectador.

Pero a mí me gustan mucho estas historias si están bien justificadas y todavía recuerdo el asombro con el que leí aquel cuento del brujo postergado (su título original es otro) que cuenta Don Juan Manuel y que es una de las mejores muestras del género.  No sé si es también la más temprana, aunque creo que hay algún ejemplo en Luciano y tal vez en . Y, por supuesto en la India ha de haber cientos de relatos semejantes.

La vigilia es sueño profundo y Calderón

En la India y particularmente en el Gaudapada Gita de la escuela advaita o no dualista, se compara la vigilia con un sueño, llevando hasta muy lejos la comparación. El sueño normal es para ellos sueño con sueños, mientras que la vigilia es el sueño profundo, en el que ni siquiera hay sueños.

Esto nos lleva a la conclusión lógica de que somos capaces de advertir la ilusión que es en realidad el sueño con sueños. Nos despertamos y eso nos hace conscientes de que ha habido un principio y un final del sueño. Sin embargo, nos resulta mucho más difícil percibir ese otro sueño profundo que no contiene sueños y que es toda nuestra vida.

No lo sé seguro, pero supongo que Gaudapada considerará el sueño no sólo esta vida, sino la sucesión de vidas hasta que despertamos, y que no asociará el comienzo y el final del sueño con el nacimiento y la muerte de una única encarnación.

En La vida es sueño, de Calderón de la Barca, se plantea algo semejante, no ya porque Segismundo llegue a pensar que  toda su vida sea un sueño, sino por el momento previo  en el que sale de la prisión y piensa que ha despertado de un sueño, pero entonces se convierte en un tirano y es encerrado de nuevo y entonces piensa que el sueño ha sido esta vida libre como tirano, como un durmiente que se despierta de un mal sueño y descubre entonces que sigue soñando. O como alguien que sueña sus sucesivas reencarnaciones.

Y por ello Segismundo concluye como Gaudapada diciendo:

¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.