Efectos mentales de las acciones físicas

Pues bien, una vez admitido que podemos hablar de acciones mentales, aún cuando no sea posible observarlas en el mundo físico, podemos volver al tema de las acciones y sus efectos.

A primera vista puede parecer que las acciones mentales producen efectos físicos (pensamos en hacer algo y lo hacemos) y también efectos mentales (pensamos en hacer algo y luego pensamos en cómo hacerlo), mientras que las acciones físicas sólo producen efectos físicos.

Me parece que alguien sostenía con bastante rigor y sensatez lo anterior, aunque no consigo recordar quién, tal vez un filósofo francés, pero no estoy pensando en el ingenioso Malebranche, que también se refería a esto de una manera curiosa, que no debo comentar aquí.

Sin embargo, es fácil darse cuenta de que las acciones físicas también producen efectos mentales: cuando golpeamos una piedra, eso nos produce dolor, que es la excitación física de un nervio, pero también una sensación… mental.

Como dice Ortega, del dolor de muelas de otra persona sólo tenemos su espectáculo. Es cierto que un dentista puede comprobar que el paciente tiene el nervio inflamado y que, en consecuencia, es probable que sienta dolor, pero si la intensidad de sus lamentos está justificada o no, eso es algo que no podemos dictaminar con precisión.

Si el ejemplo del dolor no resulta convincente como efecto mental, tomemos el miedo: podemos sentir miedo hacia algo o hacia alguien que acaba de causarnos algún tipo de dolor. Su acción física externa ha provocado nuestra reacción mental interna.

Un último ejemplo: el amor. Todo amor se inicia en una acción física: ver a otra persona, escuchar sus palabras, sentir sus caricias. En el origen de todo amor parece inevitable una primera acción física: ver, oír, sentir.

Podemos, en definitiva, decir que las acciones físicas producen efectos físicos, pero también mentales; y que las acciones mentales producen efectos mentales, pero también físicos. Con esto, como ya anuncié, dejo la cuestión en suspenso y vuelvo a la explicación del karma, de la acumulación kármica.

Continúa en Los efectos físicos de las acciones y deseos


Lo que digo de Malebranche tiene cierta relación con esto: La ceguera voluntaria, o con esto Juan José Millás y la percepción malebranchiana

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