Gao Xingjian en la Alianza Francesa

Ayer, 27 de febrero de 2007, asistí en la Alianza Francesa de Madrid a una conferencia de Gao Xinjiang. Con él estaba el dramaturgo y director José Sanchís Sinesterra.

Una de los aspectos curiosos al comienzo de la charla es que Gao Xinjiang vivió durante la dictadura de Mao Ze Dong, mientras que en la misma época Sanchis Sinesterra vivía bajo la dictadura franquista. Para los dos, el teatro y la literatura, en especial cuando procedía de Francia, era una manera de mirar más allá de los sistemas ideológicos represores en los que vivían. Sin embargo, había también algunas diferencias, debidas al distinto signo de cada régimen. Así, por ejemplo, Bertolt Bretch representaba en España un estímulo contra las ideas franquistas y a favor de la libertad, mientras que en China era uno de los escritores alabados por el régimen. Del mismo modo, el método teatral de Stanislavsky fue seguido aquí para hacer un teatro alternativo, mientras que en China coincidía de nuevo con las ideas del régimen y era impuesto desde el poder.

Gao Xinjiang

Gao Xinjiang recibió el premio Nobel en 2000. Sus obras están prohibidas en China, vive en Francia y habla un excelente francés, ya desde la época maoísta, cuando traducía los escritos doctrinales del Partido Comunista, como él mismo contó.

Gao Xinjiang es un gran novelista (es su única faceta que conozco hasta el momento) pero también un músico, autor y director de teatro. Rechaza lo que él llamó “dictadura” y Sanchís Sinisterra “imperialismo” del Director de escena, figura que se ha apoderado del teatro, dándose a sí mismo (y dándosela el público) una importancia desmesurada, que antes pertenecía al autor y a los actores. No queda sitio para nadie ante los montajes del director de escena; “el director se ha vuelto obeso”, decía Sinisterra citando a alguien que no recuerdo. Se hipertrofia la puesta en escena en detrimento de la dramaturgia y la actuación.

Xinjiang tampoco se siente cómodo en la dicotomía entre actores que se convierten en el personaje buceando en su propia vida para encontrar emociones (método de Stanislavsky) ni ante el actor que, siguiendo la escuela brechtiana, se distancia del texto y muestra al espectador esta distancia. Cree que hay lugar para un tercer tipo de actor, el actor “neutro”. Sanchis Sinisterra prefirió hablar de un actor lavado o limpiado, vaciado, para así poder dejar entrar al personaje. Eso me recuerda aquella anécdota zen del estudioso occidental que visita a un maestro zen e intenta dar sentido y coherencia intelectual o metafísica a sus ideas. El maestro le sirve entonces un té, pero sigue echando té en la taza a pesar de que ya se desborda sobre la mesa. El estudioso le dice que pare, porque la taza ya está llena, y el maestro le responde algo así como: “Del mismo modo que en una taza llena ya no cabe más té, en su cabeza tampoco caben otras ideas si antes no se libra de todas esas preconcepciones o prejuicios de que rebosa”.

SAnchís Sinisterra

José Sanchís Sinisterra

Insistieron en que el acto fundamental del actor es la escucha, escuchar y reaccionar, no sólo, dijo Xinjiang a lo que sucede sobre el escenario, sino también a lo que sucede en el teatro, pues en un teatro no se puede olvidar el público (si no, dijo, se trataría simplemente de cine). Citaron a Declan Donnellan como un buen director de escena, que deja hablar al texto y también a los actores. Tengo que decir que he visto sólo un montaje de Donnellan, el Cimbelino de Shakespeare y que me pareció extraordinario. Si todo el teatro fuese así, volvería a ser un asiduo. Precisamente, Sinisterra, si no recuerdo mal, dijo que lo que Donnellan decía es que el actor debe no buscar en sí mismo o distanciarse, sino apuntar a una diana, una diana que le provoca, claro está.

Ante la pregunta de un espectador italiano, Xianjiang estuvo de acuerdo en que los experimentos de Dario Fo y de otros directores y dramaturgos con los métodos de la Comedia del arte van precisamente en la línea de ese actor neutro que él busca: simplemente basta con darse cuenta de que los actores llevan máscaras y, por tanto, no muestran sus expresiones faciales: son el personaje. El otro montaje que recuerdo con mucho gusto últimamente era también uno de Strelli y la Comedia del arte. De nuevo, a riesgo de repetir tópicos (no siempre los tópicos son malos) hay que recordar que “persona” quiere decir lo que suena a través de la máscara. La máscara es el personaje (no sólo en el teatro); detrás de ese personaje hay una persona, pero esa persona debe hablar a través de la máscara, del personaje.

También recordó Sinisterra que gracias a Becket, al que también elogió Xinjiang como creador del teatro moderno, se libró de muchas de las ideas del supuesto teatro revolucionario, opinando que el verdadero revolucionario del siglo XX fue Becket. Y los dos coincidieron en la gran pasión hacia Kafka, punto intermedio en el camino a Becket y el teatro del absurdo.

También dijo en un momento dado Sinisterra que ha costado librarse, y quizá todavía no se ha conseguido del exceso que se produjo en los años 60 del siglo pasado, cuando se consideraba que todo discurso era mentira y que la única verdad era el cuerpo (“y alegremente se despelotaban todos”). Ahora ya sabemos, o volvemos  a saber, que el cuerpo miente tanto como la palabra.

Cuando pidieron a Gao Xinjiang que definiera qué tenía su teatro de no becketiano y que aportaba en sí, Xinjiang deshizo la confusión y explicó que aunque él admire a Becket y haya aprendido mucho de él, su teatro es muy diferente. Le costó encontrar alguna definición, que prefirió dejar en manos de sus espectadores o críticos, y tan sólo se refirió a un rasgo para él fundamental, su teatro quiere mostrar el gusto de interpretar y da mucha importancia a los actores.

Sinisterra también contó que Stanislavsky en su última época se mostró distante del método que se le ha atribuido y que en una ocasión dijo a una actor o una actriz que dejase de buscar dentro de sí mismo porque “no encontraría nada”, al menos nada relacionado con el personaje.

Un asistente a la conferencia se mostró sorprendido, creo que gratamente sorprendido, por esta observación que, como dijo Sinisterra, podría llevar a muchos adeptos del método a “hacerse el harakiri”. Lo cierto es que yo ya había oído algo de esto (aunque Ana Aranda, que estaba conmigo, al principio lo puso en duda con humor), tanto por la lectura de la biografía de Elia Kazan, como por un libro recientemente publicado en español de Bogdanovich en el que habla de personas de Hollywood y del teatro a los que conoció (¿a quién no ha conocido Bogdanovich?). Uno de ellos es Stella Adler, la única americana que recibió lecciones del propio Stanislavsky y que con Strasberg dirigió el Actor Studio. Precisamente, la ruptura entre Strasberg y Adler se produjo porque ella no creía que fuese tan importante  hurgar en las propias emociones para entender las del personaje. Dice Bogdanovich:

“El método de enseñanza de Stella contrastaba directamente con el de Lee Strasberg (en su libro, Brando critica intensamente el modelo de Strasberg), que buscaba reflejar una “realidad del escenario” partiendo de la memoria del actor (especialmente recuerdos cuya sola evocación pudieran generar las emociones necesarias). Para los actores que se centran exclusivamente en esta técnica (que Stanislavsky no aprobaba en modo alguno), Strasberg se convirtió en una referencia.”

Por el contrario:

“Adler insistía más bien en que el actor utilizara la imaginación, se concentrase en la situación y las circunstancias del personaje específico. Según lo veía ella, gran parte del papel venía dictado por el propio texto y el estilo particular del autor, más que por el historial emocional del actor.”

Stella Adler

A pesar de que todos coinciden en que no sólo era una gran profesora, sino también una magnífica actriz, Stella Adler sólo intervino en tres películas de Hollywood.

Pero no es este lugar para hablar de esta interesante actriz y directora de actores que fue Stella Adler.

Volviendo a Gao Xinjiang, su presencia en España se debe a que también en el Instituto Francés y la Alianza Francesa se va a representar una de sus obras, Al borde de la vida. Una buena oportunidad para conocer la faceta teatral de Xinjiang.


[Publicado en 2007 en Cambiante]


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