La deuda moral o metafísica

Tercera aproximación kármica

En los textos hebreos del Antiguo Testamento se afirma que un hombre puede ser castigado hasta la séptima generación. Es decir, que sus hijos pagarán por los pecados cometidos por él, y los hijos de sus hijos, etc. Esta terrible condena hereditaria puede abatirse sobre los pecadores y sobre sus descendientes. En algunos casos, lo que es curiosísimo, el castigo puede ser heredado también por los ancestros: el pecado cometido por un hombre puede recaer sobre su tatarabuelo, aunque éste haya muerto antes de que su nieto pecase. Las deudas se pagan, pues, tanto en el futuro como en el pasado.

Pero olvidémonos de esa rareza y quedémonos con la idea, más común y popular, de que son los descendientes quienes pagan las culpas de sus ancestros pecadores, o que al menos satisfacen las deudas contraídas. Según los mitos hebreos, cristianos y musulmanes, todos nosotros estamos pagando todavía la deuda contraída por la pecadora Eva. Es una idea que también se puede encontrar en Grecia, como puede descubrirse en la leyenda de los Siete contra Tebas, donde los epígonos conquistan la ciudad que no pudieron conquistar sus padres. O en la historia de Helena de Troya, condenada a ser «mujer de muchos hombres» porque lo fue su abuela Gorgófone.

Así que, junto a la certeza de que las personas heredan los caracteres genéticos de sus padres, algunos opinan que también heredan sus culpas. Esto puede parecer injusto y cruel, y sin embargo, se ha aplicado y se sigue aplicando en las relaciones entre naciones: la deuda contraída por un dictador disoluto tiene que ser pagada por la democracia que depone al dictador.

Pero quizá sea más importante la deuda cultural: de lo que fueron e hicieron los españoles y los franceses hace quinientos, cien o cuarenta años depende mucho de lo que ahora son los españoles y los franceses. Toda nación, incluso las de más reciente creación, ha de soportar el peso de su origen y de su pasado, del que es muy difícil deshacerse. Yo soy yo y mi circunstancia, decía Ortega, y mi circunstancia es una deuda con el pasado. Es este un nuevo tipo de deuda, del que a veces es posible liberarse (ya se trate de una deuda económica o cultural), pero que muchas otras veces resulta imposible saldar. Y con esto termina la tercera y última, por el momento, aproximación.


[Escrito en 1992]


2020

Respecto a la herencia del futuro sobre el pasado, este es un ejemplo mencionado por Patai y Graves en Los mitos hebreos:

«Así, el rey Jeroboán erigió un becerro de oro en Dan, y este acto pecaminoso socavó la fuerza de Abraham cuando persiguió a sus enemigos en el mismo distrito mil años antes»


Acerca de las diferentes herencias, maldiciones y presagios en la vida de Helena de Troya, he escrito en Maldita Helena.


ACERCA DEL KARMA

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