Las acciones y sus efectos

Hemos visto que los seres humanos llevamos a cabo acciones y que estas acciones pueden ser físicas o mentales. Es fácil aceptar que las acciones físicas producen efectos perceptibles: si levantamos un techo contra la lluvia, no nos mojaremos cuando vengan las lluvias; si le damos una patada a una roca, sentiremos dolor.

Cuando se trata de las acciones mentales de una persona, los efectos no se pueden observar con tanta facilidad. Precisamente porque para que esos efectos puedan ser percibidos por otras personas tiene que tratarse de efectos físicos, con lo que penetramos de nuevo en el terreno de las acciones físicas.

Si yo le digo a un amigo: “Tráeme la carpeta, por favor”, y mi amigo me trae la carpeta, estoy uniendo una acción mental con una acción física. Es decir, una acción mental está teniendo efectos físicos.

La acción mental no es la frase que yo pronunció: “Tráeme la carpeta, por favor”. Esa frase es el efecto físico que traduce una acción mental previa. La acción mental originaria es el pensamiento, intención o deseo de que mi amigo me traiga la carpeta, y mi consecuente intención o deseo de emitir la frase: “Tráeme la carpeta, por favor”.

Se podría decir que ha habido una primera acción mental, el deseo de tener la carpeta, que ha producido otra acción mental, el deseo de pedir a mi amigo que me traiga la carpeta. Esta acción, a su vez, ha producido una acción física: la emisión de la frase “Tráeme la carpeta, por favor”. Esta última acción, finalmente, ha producido una segunda acción física: mi amigo me ha traído la carpeta.

Podríamos añadir unas cuantas acciones más, con lo que la cosa se volvería cada vez más enrevesada. Por ejemplo: la acción mental producida por mi frase en el cerebro de mi amigo, y la subsiguiente acción mental que es su intención de traerme la carpeta.

Pero no pretendo hacer una descripción exhaustiva de todas las acciones físicas y mentales necesarias para que un amigo te traiga una carpeta. El resultado de tal empresa sería una enumeración inmensa: el inventario de acciones resultaría abrumador. De hecho, habrá quien opine que esta lista no tendría fin, con lo que se daría la paradoja de que una serie de acciones que tiene un principio y un fin en el tiempo requiere una cantidad infinita de acciones intermedias. Y no sólo eso: una acción puede ser realizada en un tiempo finito, pero requiere de un tiempo infinito para ser contada o descrita en todos sus detalles. Todo esto recuerda las famosas paradojas de Zenón, la de la flecha, y la de Aquiles y la tortuga, por ejemplo.

Nos hemos adentrado en un tema complejo, el de las acciones físicas y mentales y sus efectos. Sin embargo, sólo pretendo por ahora sembrar algunas ideas y conceptos. Declaro, ya antes de proseguir, que dejaré esta cuestión suspendida en el aire, sin dar una solución o balance final. Si hablo de este asunto es porque tiene y tendrá una constante relación con la doctrina de la acumulación kármica. No puedo ofrecer todo ya digerido al lector, y tampoco puedo ocultar que hay ciertas preguntas para las que no tengo una respuesta clara. Si esas cuestiones juegan algún papel en la cuestión global (la acumulación kármica) conviene exponerlas.

De modo que no se inquiete el lector ni tema perderse en laberintos: aquí se plantean cuestiones importantes desde distintas perspectivas, y no sólo desde la que yo adopto en esta breve investigación, que habría que llamar Intento, para recuperar el sentido original de la palabra Ensayo. De cada lector dependerá que las semillas de estas intuiciones germinen y produzcan un árbol conceptual vigoroso o tan solo un triste arbusto. No se tome lo anterior como inmodestia o presunción: pocas de las ideas de las que hablo, si acaso alguna, me pertenecen.

Cierro ahora este nuevo paréntesis y vuelvo a las acciones físicas y mentales. ¿Se acuerda el lector de dónde nos habíamos quedado?. ¿Sí?. Esa es una buena señal. Ahora puedo repetir lo expuesto, confiando en que lo ya dicho suene distinto, debido, precisamente, a esos paréntesis e incisos que a lo mejor parecían innecesarios.

[1992]

Continúa en La percepción de las acciones mentales


ACERCA DEL KARMA

El origen de Acerca del karma

La idea de escribir este ensayo se me ocurrió un día que estaba esperando el autobús 29 en la calle de Arturo Soria, en la parada que está frente a una iglesia y un convento de monjas. Hablé de esto … Sigue leyendo

Leer Más
Acerca del karma

Como digo un poco más abajo, en el prólogo o Aviso que escribí cuando edité, imprimí y encuaderné yo mismo un librillo con el ensayo, este texto fue escrito en 1992. Ahora lo recupero y mi intención es mantenerlo como … Sigue leyendo

Leer Más
Acciones físicas y acciones mentales

Las personas, y también los animales, llevan a cabo acciones. Estas acciones pueden ser físicas, como construir un techo para resguardarse de la lluvia, o bien mentales, como sentir envidia, amor o, simplemente, proponerse construir un techo contra la lluvia. … Sigue leyendo

Leer Más
Las acciones y sus efectos

Hemos visto que los seres humanos llevamos a cabo acciones y que estas acciones pueden ser físicas o mentales. Es fácil aceptar que las acciones físicas producen efectos perceptibles: si levantamos un techo contra la lluvia, no nos mojaremos cuando … Sigue leyendo

Leer Más
La percepción de las acciones mentales

Ya hemos visto que las personas llevan a cabo acciones físicas y mentales. Las acciones físicas y sus efectos físicos pueden ser observados fácilmente. Las mentales sólo pueden ser observadas si producen efectos físicos. Aquí alguien dirá: “Si las acciones … Sigue leyendo

Leer Más
Los efectos físicos de las acciones y deseos

Hemos llegado a la conclusión de que podemos hablar de acciones mentales, aunque  nuestro conocimiento de ellas solo se dé por introspección y comparación. Por introspección, porque por experiencia íntima sabemos que nuestras acciones físicas casi siempre tienen su origen … Sigue leyendo

Leer Más
Efectos mentales de las acciones físicas

Pues bien, una vez admitido que podemos hablar de acciones mentales, aún cuando no sea posible observarlas en el mundo físico, podemos volver al tema de las acciones y sus efectos. A primera vista puede parecer que las acciones mentales … Sigue leyendo

Leer Más
Un universo sin conciencia

Primera aproximación kármica

Imaginemos un universo en el que no interviene la conciencia,  es decir, la intencionalidad, el deseo o la voluntad. En ese universo todo se reducirá a una sucesión de acciones físicas absolutamente determinadas. Si admitimos, además, que en ese universo … Sigue leyendo

Leer Más
El determinismo biológico

Segunda aproximación kármika

Yo soy hijo de un padre y de una madre. Con mi madre comparto algunos rasgos físicos y algunas características fisiológicas. Con mi padre, otras. Mi ADN, el código genético que me define desde un punto de vista biológico, es … Sigue leyendo

Leer Más
La deuda moral o metafísica

Tercera aproximación kármica

En los textos hebreos del Antiguo Testamento se afirma que un hombre puede ser castigado hasta la séptima generación. Es decir, que sus hijos pagarán por los pecados cometidos por él, y los hijos de sus hijos, etc. Esta terrible … Sigue leyendo

Leer Más
Causas y efectos: herencia, deuda y reencarnación

¿Se acuerda todavía el lector de las acciones físicas y mentales de las que hablé en las primeras páginas? Si es así, le propongo que ahora combinemos aquella idea con la de la herencia, tal como la he propuesto en … Sigue leyendo

Leer Más
Una existencia hecha de retales

En la segunda aproximación kármika hablé del ADN: una persona hereda los caracteres de su árbol familiar paterno y materno. Como es sabido, existen algunas posibilidades de que un niño recupere una característica que había desaparecido en la familia durante … Sigue leyendo

Leer Más
Deudas intransferibles

Y por fin, llegamos a la aplicación al karma de la la tercera aproximación: el castigo que las generaciones futuras reciben por los actos de sus familiares, las deudas que los gobernantes, los Estados y los pueblos dejan a sus … Sigue leyendo

Leer Más
La doctrina del karma

En todo este revolotear acerca de la idea del karma, quedan algunas cuestiones pendientes, antes de encarar el asunto que me ha movido a escribir este artículo. El indeterminismo de la doctrina kármica Quizá es innecesaria cualquier explicación. La situación en … Sigue leyendo

Leer Más
El peligro de los hábitos

Hasta ahora hemos hablado de los hábitos físicos y de lo perjudiciales que son, pero los hábitos mentales también pueden ser negativos. Cuando nos dejamos llevar por hábitos, damos a nuestra mente unas instrucciones repetitivas. Eso hace que, por un … Sigue leyendo

Leer Más
Una espontaneidad muy buscada

Muchas personas tienen hábitos mentales que parecen físicos. Ellos mismos aseguran que son físicos. Por ejemplo, el primer café de la mañana. Las virtudes estimulantes de un café son difícilmente discutibles, pero pensar que uno es incapaz de librarse de … Sigue leyendo

Leer Más
Las ideas y el carácter

Es un lugar común decir que el carácter de una persona no se puede cambiar. Una persona podrá cambiar de hábitos, comportarse de otra manera en determinadas circunstancias, pero la esencia de su carácter no puede cambiar. Hay niños que … Sigue leyendo

Leer Más
Los deseos

Desear algo que no se tiene (o desear seguir teniendo algo que ahora se tiene) puede ser muy poco saludable. Si una persona se pasa todos los días lamentándose, de pensamiento o de palabra, por las cosas que no tiene, … Sigue leyendo

Leer Más
La apuesta de Buda

(A modo de epílogo a Acerca del karma) Es muy conocida la apuesta de Pascal. Blaise Pascal era un matemático prodigioso que sufrió o disfrutó de una iluminación súbita y se transformó en un piadoso cristiano. Como todavía amaba las … Sigue leyendo

Leer Más

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *