Los cazafantasmas tras las huellas de los ovnis

En Sobre las coincidencias significativas  señalé que a muchos defensores de la ESP (percepción estrasensorial) o de la parapsicología en general les gusta realizar experimentos científicos. Creo que en Skeptikal Inquirer se examinan estos métodos aparentemente rigurosos. Naturalmente, creo que es un avance el que se intenten aplicar este tipo de métodos al estudio de lo extraño, y no niego que quizá puedan ayudar de alguna manera a explicar fenómenos que parecen inexplicables. Pero a veces, a menudo diría yo, esos métodos no tienen nada de rigurosos. Voy a poner un ejemplo.

Los aficionados a los ovnis suelen repetir un argumento que se apoya en el análisis estadístico. Dicen:

“Admitimos que existe mucho fraude en el fenómeno Ovni. Probablemente, el 90, o incluso el 99% de los testimonios sobre ovnis se pueden explicar sin apelar a un origen extraterrestre. Pero ¿y ese 1% restante?” 

El truco del argumento consiste en que estos investigadores acumulan una cantidad tal de experiencias ovni, que ese 1% restante se convierte en un número increíble. ¿Y cómo hacer frente a tantísimos casos de ovnis que son imposibles de explicar?

Hasta el más escéptico suele rendirse ante lo abrumador del número (de ese 1% restante). Además se tiene la sensación de que esos investigadores son realmente serios y rigurosos, pues han descartado ni más ni menos que el 99% de los informes de ovnis.

Ahora bien, la mera acumulación de testimonios no tiene ningún valor estadístico. Del mismo modo podríamos contar por centenares o miles los casos de personas que en la Edad Media juraban haber visto unicornios, o tal vez hombres sin cabeza (puedo asegurar que son muy numerosos). Pero aunque de esos testimonios descartásemos el 99%, ese 1% restante no significaría nada.

Lo que debemos hacer es descartar directamente el 100 % porque ese 1% sólo podría ser utilizado como prueba cuando se hubiera comprobado que un caso de cada cien es cierto. Y, en cualquier caso, hay que tener cuidado en las conclusiones que se extraigan. Así por ejemplo, si un médico atiende a 1000 personas y ve que 10 de ellas padecen diabetes, puede decir, con no demasiado temor a equivocarse que el 1% de la población observada padece diabetes. Pero, claro, tendrá que comprobar que esa muestra de 1000 personas seleccionada es representativa de la población general antes de extraer conclusiones fiables, o aplicables más allá de su estudio concreto. Con los testimonios de observadores de ovnis uno de los problemas fundamentales es que nos encontramos antes personas que en su mayor parte o en su totalidad son: crédulas, farsantes, alucinadas, fáciles de engañar, fantasiosas, deseosas de lo extraordinario o que, simplemente han tenido una alucinación, un espejismo o han confundido unas luces de origen desconocido con una fabulosa nave extraterrestre.


[antes de 2000, revisado en 2020]

 

 

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