Memorabilia

Oskar

Internet es un lugar, virtual pero a veces muy real, que nos ofrece muchas cosas, una de las más importantes la posibilidad de reencontrarnos con amigos a los que no vemos desde hace muchos años. Gracias a la red y a Facebook en particular he recuperado la amistad de varios amigos.

Uno de ellos fue Oskar, que leyó una entrada que escribí acerca de la película The Host y me escribió, preguntándose si yo era el mismo:

“Danieltubau de la etapa rockola que estaba casado o ennoviado con una francesita y que escribía cuentos como uno que recuerdo casi de memoria “la máscara” (terminaba con la frase “…me arranque la última máscara”).”

Y así volvimos a vernos después de tantísimos años, lo que fue una suerte porque, a pesar de sus muchos problemas de salud, Oskar seguía siendo tan sensible, ácido y fascinante como en aquellos días deliciosos que pasamos juntos recorriendo Madrid de noche.

Aunque entonces probamos muchas cosas, algunas bastante peligrosas, me dijo que ahora era “adicto a la lucidez”. También me ofreció dos extraordinarios consejos que me ayudaron a entender mejor a mi hijo Bruno, pero sobre todo disfruté mucho todas las veces que nos vimos, y me encantó conocer a su compañera Aeryn.

Pensaba que esos días tan buenos se repetirían pronto, pero he sabido, también a través de facebook y Aeryn, que Oskar murió hace unos días. Durante muchos años le recordé sin poder verlo y ahora estoy seguro de que seguiré recordándolo aunque ya no pueda volver a verlo.


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