• Los deseos

    Desear algo que no se tiene (o desear seguir teniendo algo que ahora se tiene) puede ser muy poco saludable. Si una persona se pasa todos los días lamentándose, de pensamiento o de palabra, por las cosas que no tiene, está alimentando negativamente a su cerebro. Incluso aunque no se lamente de manera explicita y se limite a desear continuamente esto o aquello en la intimidad de su conciencia, por ejemplo, tener una casa o un coche o unos amigos mejores de los que tiene, se estará perjudicando mentalmente. Ningún acto mental pasa inadvertido, todos tienen su efecto en la mente. Estos deseos no cumplidos se acumulan, repetitivos, en el…

  • Las ideas y el carácter

    Es un lugar común decir que el carácter de una persona no se puede cambiar. Una persona podrá cambiar de hábitos, comportarse de otra manera en determinadas circunstancias, pero la esencia de su carácter no puede cambiar. Hay niños que ya desde pequeños tienen un carácter agresivo, mientras que otros son mansos. El carácter, en definitiva, parece ser un producto biológico inevitable, inserto en nuestros genes. Siempre he sido escéptico ante este tipo de argumentos, pero no es descartable por completo que en los genes haya algo así como alelos que afecten o determinen de alguna manera los diferentes caracteres: curiosidad, agresividad, tozudez, etcétera. Sin embargo, eso no significaría necesariamente…

  • Una espontaneidad muy buscada

    Muchas personas tienen hábitos mentales que parecen físicos. Ellos mismos aseguran que son físicos. Por ejemplo, el primer café de la mañana. Las virtudes estimulantes de un café son difícilmente discutibles, pero pensar que uno es incapaz de librarse de la somnolencia hasta que no ha tomado el primer café, es sin duda exagerado. Lo que suele suceder en tales casos es que esa persona se despierta con el café porque durante años ha habituado a su cerebro a despertarse con el café. Su cerebro ha aprendido a la perfección la orden que asocia café y despertarse, como el recurrente perro de Pavlov, que ya ha aparecido antes por por…

  • El peligro de los hábitos

    Hasta ahora hemos hablado de los hábitos físicos y de lo perjudiciales que son, pero los hábitos mentales también pueden ser negativos. Cuando nos dejamos llevar por hábitos, damos a nuestra mente unas instrucciones repetitivas. Eso hace que, por un lado, nuestra mente no se encuentre en buena situación para afrontar situaciones inesperadas o no habituales. Por otro lado, tampoco estamos ayudando a potenciar las inmensas capacidades de nuestro cerebro, porque le enseñamos lo que ya conoce o ya sabe hacer. Los hábitos pueden ir desde tomar café siempre de la misma manera, hasta afiliarse a un partido o a una ideología determinada. Hábito es también creer que se tienen…

  • Penúltima aproximación al karma

    Llegamos, finalmente, al motivo que me ha llevado a escribir este ensayo (o intento, si se prefiere). Aquí comienza la última aproximación al karma. Tras la larguísima introducción, todo lo que se diga aquí va a saber a poco, y más teniendo en cuenta que casi he olvidado qué era lo que quería decir. Voy a intentar recordarlo. Mi intención era mostrar que la noción de karma no sólo es interesante desde un punto de vista folklórico-metafísico-místico, sino que, además, se refiere a algo que tiene una utilidad práctica, pues explica de alguna manera los procesos psicológicos de cualquier persona, y quizá ayuda a ser mejor persona, desde el momento…

  • La doctrina del karma

    En todo este revolotear acerca de la idea del karma, quedan algunas cuestiones pendientes, antes de encarar el asunto que me ha movido a escribir este artículo. El indeterminismo de la doctrina kármica Quizá es innecesaria cualquier explicación. La situación en la que se halla un individuo en el momento actual es consecuencia de los actos de su pasado, del karma que ha acumulado en vidas anteriores, pero su futuro no está determinado, pues en cualquier momento puede, mediante un acto de su voluntad, cambiar el sentido de su evolución y ascender, mejorar. Para conseguirlo, claro está, tendrá que pagar la deuda kármica contraída hasta ese momento, lo que puede llevarle…

  • Deudas intransferibles

    Y por fin, llegamos a la aplicación al karma de la la tercera aproximación: el castigo que las generaciones futuras reciben por los actos de sus familiares, las deudas que los gobernantes, los Estados y los pueblos dejan a sus descendientes, ya se trate de dinero que tiene que devolver, de pobreza que tienen que afrontar o de un planeta cuyos recursos se han visto comprometidos por el despilfarro o la agresión humana. Resulta casi innecesario decir que en la doctrina del karma se expresa esta idea, pero con la ya repetida y conocida variación: es uno mismo quien contrae las deudas y es uno mismo quien ha de hacerles…

  • Una existencia hecha de retales

    En la segunda aproximación kármika hablé del ADN: una persona hereda los caracteres de su árbol familiar paterno y materno. Como es sabido, existen algunas posibilidades de que un niño recupere una característica que había desaparecido en la familia durante siglos. Con ello quiero decir que el peso de todo lo que ha sido nuestro origen siempre está ahí, como una ayuda o como una amenaza, pero siempre como posible herencia. Quién sabe si hasta el más pequeño de los lunares de nuestro cuerpo no es la copia del lunar de uno de nuestros antepasados. Tal vez somos un puzzle hecho con piezas que pertenecieron a cuerpos de miles de…

  • Causas y efectos: herencia, deuda y reencarnación

    ¿Se acuerda todavía el lector de las acciones físicas y mentales de las que hablé en las primeras páginas? Si es así, le propongo que ahora combinemos aquella idea con la de la herencia, tal como la he propuesto en las tres aproximaciones kármicas: herencia genética, herencia cultural y herencia moral, o metafísica si se prefiere. Tenemos de este modo dos ideas que casi pueden fundirse en una única sentencia: «Toda acción produce un efecto y toda situación es deudora o heredera de situaciones anteriores». Los hijos pagan las deudas de sus padres; pagan por algo de lo que ellos no son responsables. Esto, como ya dije antes, parece muy injusto,…

  • La deuda moral o metafísica

    Tercera aproximación kármica

    En los textos hebreos del Antiguo Testamento se afirma que un hombre puede ser castigado hasta la séptima generación. Es decir, que sus hijos pagarán por los pecados cometidos por él, y los hijos de sus hijos, etc. Esta terrible condena hereditaria puede abatirse sobre los pecadores y sobre sus descendientes. En algunos casos, lo que es curiosísimo, el castigo puede ser heredado también por los ancestros: el pecado cometido por un hombre puede recaer sobre su tatarabuelo, aunque éste haya muerto antes de que su nieto pecase. Las deudas se pagan, pues, tanto en el futuro como en el pasado. Pero olvidémonos de esa rareza y quedémonos con la…