Casualidades

Tal vez algún lector de estos weblogs se haya dado cuenta por casualidad de que a menudo digo frases como: “Quiso el destino que al día siguiente…” o “Un azar caprichoso ha querido…”, o, en fin: “La casualidad ha querido…”

Me gustan mucho estas suposiciones acerca del orden o desorden hipotético del cosmos que se esconde tras nuestros actos y quiero aclarar hoy de qué manera contemplo las casualidades.

Yo cometo la vulgaridad inexcusable de ver las casualidades como casualidades.

Si digo que una amiga de mi madre suscitó en mí la imagen de la serpiente y que un día después la casualidad quiso regalarme un sobre de azucar con el signo chino de la serpiente; y que un día más tarde, al consultar unas páginas de astrología, recordé que mi signo en el nuevo cielo astrológico ya no es Sagitario, sino Ophiochus, la serpiente… si aludo a estas tres casualidades sucesivas y a continuación concluyo que voy a  adoptar la imagen de la serpiente para mis ensayos polémicos, no lo hago porque crea que tras esas casualidades sucesivas se esconde un orden o un propósito oculto que dirige mi vida.

No creo tal cosa porque, como ya dije, me tomo las casualidades como verdaderas casualidades: ese es para mí su verdadero encanto y su interés real.

Si tras esas serpientes sucesivas se esconde un mecanismo determinista (espiritual o material), entonces dejan de ser casualidades y se convierten en piezas triviales de una maquinaria vulgar y de una Inteligencia cósmica más bien simplona.

Por ello, para un creyente en las casualidades como soy yo, no hay nada más pernicioso que creer que las casualidades tienen un motivo, porque entonces ya no son casualidades.

Y sigo en este mi cerebro supletorio que es mi página web con un tema relacionado: Creer en todo.


[Publicado el 24 de diciembre de 2003]

EL AZAR Y LA NECESIDAD

Lo causal y lo casual

SUPERSTICIONES ANTIGUAS Y MODERNAS

ESCEPTICISMO Y CREDULIDAD

|| Creer en todo

Yo estoy más cerca de creer en todo que de no creer en nada. Soy escéptico porque sigo investigando y ecléctico porque busco en todos lados. Soy, por tanto, escléptico, neologismo que inventé cuando hice la revista Esklepsis. Pero, aunque … Sigue leyendo

Leer Más
La influencia de los planetas

||Lo dudo \1

El postulado básico de quienes creen en la astrología es que los planetas influyen sobre los seres humanos. Según cómo se encuentren los planetas en el momento de tu nacimiento, influirán de una manera u otra en tu carácter, nos … Sigue leyendo

Leer Más
La ciencia astrológica

La astrología es una ciencia, de hecho es la que más tiempo ha tenido para ser puesta a prueba: no ha dado un solo resultado fiable en más de 4000 años de estudio. Por eso es una ciencia, sí, pero … Sigue leyendo

Leer Más
El oro alquímico

Se puede decir de la alquimia como ciencia lo mismo que de la astrología: al final renuncian al oro real y lo convierten todo en metáfora. ¡Qué remedio! SUPERSTICIONES ANTIGUAS Y MODERNAS  

Leer Más
Ergo non demonstrandum est (luego no está demostrado)

En varias ocasiones me he referido a la asombrosa capacidad que tenemos los seres humanos para autoengañarnos. Aunque he hablado a veces de esta habilidad aplicada al terreno de la política en La ceguera voluntaria, el arte del autoengaño se puede … Sigue leyendo

Leer Más


Quién toca esta web me toca a mí

Etimología platónica de Il Saggiatore

Il Saggiatore era un blog o página web que publiqué en 2004. Aquí explico por qué se llamaba de tan extraña manera.

 

Il Saggiatore quiere decir El ensayador.

Es una referencia doble a lo que es un ensayo, porque ‘Saggiatore’ quiere decir, no sólo ‘Ensayador’, sino también ‘Flechador’. Un ensayo es una flecha, una sagitta, que se lanza, intentando acertar, pero que casi nunca da en el blanco.

Al dios Apolo, que también lanzaba flechas (aunque las suyas casi siempre daban en el blanco) se lo conocía como “el Flechador”:

“Poned en libertad a mi hija y recibid el rescate, venerando al hijo de Zeus, al flechador Apolo”. (Homero, Ilíada)

Apolo el Flechador

Apolo el Flechador

Montaigne también empleaba con este doble sentido la palabra y de este modo creó el género moderno de los ensayos (les essais): textos en los que intentaba, probaba, lanzaba flechas: “Mi libro (los Ensayos) no es más que un registro de ensayos (intentos, tentativas)”.

Montaigne decidió escribir ensayos para conocerse a sí mismo, porque pensaba que eso era lo más interesante que se podía hacer en la vida. No porque uno mismo sea más interesante que los otros, sino porque el único ser humano que está dispuesto a someterse a un verdadero e intenso escrutinio es uno mismo.

Montaigne2291wl

Hay que tener en cuenta, además, que de los otros, como decía ese otro ensayador que era Ortega y Gasset, sólo tenemos la apariencia:

“Del dolor de muelas de nuestro amigo sólo tenemos su espectáculo. ¿Cómo saber que realmente le duelen las muelas? Parece que le duelen, sus gestos que recuerdan a un histrión, esa boca torcida, esos ojos llorosos, esa mano en la quijada, todo eso parece indicarnos que efectivamente le duelen las muelas, como él nos asegura”.

Quizá, si somos odontólogos, podemos mirar dentro de su boca y descubrir que tiene una muela picada, pero ni siquiera eso es garantía de que a nuestro amigo le duelan las muelas. Incluso nosotros mismos,  aunque tengamos una herida tremenda en nuestro brazo, no sentiremos dolor si faltan las conexiones que van de la herida a nuestro cerebro. Hay quien soporta un dolor de muelas como si nada, mientras que otros se retuercen ante el mínimo picor.

Los conductistas aplicaron en el siglo XX esta idea del espectáculo a la psicología, de manera tan radical como los acólitos de Debord o Braudillard lo hicieron respecto a la política y la sociología: “la sociedad del espectáculo”, decían en sus propias actuaciones.

La psicología, según los conductistas sólo se podía ocupar del espectáculo que daban los pacientes:

Informe conductista 037: “El paciente se retuerce y se golpea la cabeza contra un muro y emite la siguiente frase una y otra vez: “Me duelen las muelas”.

Llevando la sensata observación de Ortega fuera de sus sensatas circunstancias, los conductistas decretaron que toda comunicación o conocimiento de estados mentales internos era imposible: sólo se podía trabajar sobre lo que se veía que hacía o decía el paciente. Esa tendencia extrema dio origen a muchos dogmas y a algunas propuestas de una sociedad conductista en la que que el comportamiento de los seres humanos fuera sometido a modificación controlada, como en Walden 2, de Skinner, inspirado en el clásico Walden o la vida en los bosques, de Thoreau. Pero lo que en Thoreau era un sueño plácido anarquista, en Skinner se convertía casi en una pesadilla, la utopía devenía, como suele suceder, en distopía.

Sin embargo, la comunicación de esos misteriosos estados mentales internos es posible, aunque es cierto que también resulta bastante defectuosa. Hasta hace poco se tenía que hacer, al fin y al cabo, a través de acciones o actos de habla. Pero en los últimos años ha habido grandes avances en la tomografía cerebral y otras técnicas que permiten saber lo que está pensando el paciente sin que nos diga nada, aunque la comunicación absoluta y exacta entre dos mentes resulta, al menos por el momento, imposible.

Algunos creen, o algunos creemos, que hemos logrado alcanzar esa comunicación absoluta en un momento de éxtasis, de comunión espiritual intensa con otra persona y, ¿quién sabe?, tal vez haya sucedido así, pero lo cierto es que al cabo de un tiempo ni siquiera nos ponemos de acuerdo acerca de cómo fue aquella comunicación o en qué consistió: estamos de acuerdo en que los dos llegamos a sentirlo, pero no en qué fue lo que sentimos. En aquel momento único (in illo témpore, que dirían los mitólogos) logramos llegar a  conocernos como nunca hemos conocido a nadie y dos días o un mes después ya no entendemos a esa persona.

La consecuencia de todo lo anterior es que estamos irremediablemente solos, a no ser que un Dios curioso y cotilla lo remedie y se convierta (desde su nube celeste, su mundo arquetípico o su eternidad fuera del tiempo) en el público paciente de todos nuestros actos internos.

Por nuestra parte, poco a poco y de manera descuidada o metódica, como Montaigne, nos vamos conociendo a nosotros mismos, casi siempre mirándonos en el reflejo que nos ofrecen los demás, porque sólo desde lejos se pueden ver bien las cosas: si nos acercamos mucho a un objeto, dejamos de verlo y sólo vemos una forma confusa y borrosa. Es por eso que quien mejor nos conoce es a veces aquel que menos nos conoce, porque quien ya nos conoce no nos puede ver tal como somos ahora, sino que nos ve interpretados a la luz de la imagen que ya posee de nosotros, y es a partir de ella como construye sus nuevas o no tan nuevas opiniones acerca de nosotros.

Otra manera de descubrirnos a nosotros mismos es observando la manera en la que miramos o hemos mirado el mundo, es decir, descubriendo nuestra perspectiva, nuestro punto de vista único de mónadas leibnicianas, de espejos que reflejan todo el universo, cada uno desde un lugar diferente. Por ejemplo, leyendo lo que escribimos hace años.

Por eso decía Montaigne en sus ensayos: “Je suis moi-même la matière de mon livre”, es decir: “Yo mismo soy la materia de mi libro”.

Y también decía: “Quien toca este libro, toca a un hombre”. Y añadía:

“Este es un libro de buena fe, lector, y te advierte desde el principio que no me he propuesto otro fin que no sea doméstico y privado”.

En mi página de Il Saggiatore, modifiqué este texto de Montaigne, tomado de una de las primeras ediciones originales y sustituí la palabra “libro” (“livre”) por “web”, para que se leyera: “Esta es una web de buena fe, lector, y te advierte desde el comienzo, que yo no me propongo ningún otro fin que no sea doméstico y privado”.

Actualmente, sin embargo, parece que los libros deben volver a ser sólo libros y que uno debe hablar del mundo sin hablar de sí mismo, triste despersonalización que nació antes de Internet pero que cada vez tiene más adeptos y que, a través de la muerte del autor, quiere hacernos regresar a la Edad Media del anonimato y a la noche comunitaria en la que todos los gatos son pardos porque todos los gatos son el mismo gato.

“Yo era un tesoro escondido, quise conocerme y creé el mundo” 

(Dios en El Corán) 

Como a mí no me gusta esa tendencia a la desaparición del autor, y como me gustan las personas tanto como los libros o las ideas, y como aprecio de manera especial las ideas y los libros que me dejan tocar a su través a un hombre o a una mujer, también escribo así en esta web dispersa y confusa. Aquí, en mis páginas en la red, hablo de mí y de lo que me apetece hablar. No sé muy bien por qué lo hago, como tampoco lo sabía cuando escribía y publicaba mi revista Esklepsis, o cuando escribía o escribo cientos de hojas que guardo en libretas, carpetas o archivos de ordenador. Como decía de manera hermosa Ana Aranda, corrigiendo la frase del Corán que he citado antes: “Yo era un tesoro escondido, quise conocerme… y escribí”.

Y te hablo a ti, lector o lectora, al que me dirijo como a una persona, no como a un congreso: te hablo de tú a tú, seas quien seas, no en plural como a un grupo, sino en singular, porque pocas veces un grupo se pone a leer al mismo tiempo una página web. ¿Cuantos están contigo ahora leyendo esto?

Así que en estos dos últimos meses de 2005 el weblog se llama Il Saggiatore recuperando la idea original de ensayo de Montaigne y la etimología de los deliciosos ensayos de Galileo, que recopiló en Il Saggiatore (El Ensayador).

Il Saggiatore

Si observas con atención la flecha, veras que es una frase, la que tomé de los ensayos de Montaigne: “Je suis moi même la matiére de ma web”

Estas son páginas de un Flechador, porque es un ensayador el que ensaya, prueba, intenta y dispara flechas como el centauro Sagitario, es decir, el que dispara sagittas, flechas, con su arco. Porque ha querido la casualidad que mi signo astrológico sea Sagitario y que Il Saggiatore atraviese precisamente la casa zodiacal de mi signo en diciembre. Y también quiere este azar juguetón que el centauro que se esconde tras el signo de Sagitario sea el centauro Quirón, uno de los personajes más interesantes de la mitología, con el que me identifico, pero no por su sabiduría legendaria (saggio también quiere decir sabio), que es quizá propia de tratados y no de ensayos , sino por otros rasgos de su carácter y su biografía que no voy a desvelar aquí.

Pensé que una entrada de este tenor era adecuada para un weblog con este nombre, pero mañana volveré a mi ser ligero.

Quirón -sagitario

 

Otra frase de Montaigne adaptada a mi web

Otra frase de Montaigne adaptada a mi web

************

[Publicado el 1 de noviembre de 2005 en Il Saggiatore]

NOTA en 2013: Quizá deba aclarar por qué esta entrada se llama “Etimología platónica de Il Saggiatore”. La razón es que Platón es célebre por inventarse etimologías en función de lo que deseaba demostrar. Algo parecido hago yo aquí, jugando a veces con similitudes que no demuestran un mismo origen, por ejemplo, la palabra saggio (sabio, ensayo) y la palabra sagitta (flecha) o Sagittarius (sagitario, el que lanza flechas). Es, claro muy tentador pensar que alguien que lanza flechas, como el centauro Quirón y que es conocido como sabio tenga alguna relación con los ensayos y los sabios. Pero, al parecer, sagitta (con una sola ‘g’ y dos ‘t’), es de origen incierto, mientras que saggio procede del latín EXÀGIUM y el griego EXÀGION y sí tiene relación tanto con sabio como con ensayo, pues en su origen significaría algo así como “peso”, “valoración”, “experimento”; desde el latín y a través del francés habría llegado finalmente al italiano y otros idiomas con el sentido de sabio, es decir, el que sabe pesar, tomar medidas, valorar, experimentar con criterio.

************

Acerca de la idea de ser uno mismo la materia de su web, puedes leer la entrada Yo soy la materia de mi web

Acerca de Quirón y los centauros, Marcos Méndez Filesis tiene una página dedicada íntegramente a ellos que te recomiendo: Quirón y los centauros.

***********

PLATÓN

Sócrates y la ley

Cuando leí las palabras que Trasímaco dice en La República acerca de que  “en todas partes lo justo es lo que aprovecha al más fuerte”, confieso que las entendí como una denuncia y, por tanto, estuve más o menos de … Sigue leyendo

Leer Más
Platón contra todos

He encontrado, entre viejas libretas anteriores a mis estudios universitarios, una lista de oposiciones entre dos posturas filosóficas que se han enfrentado y se siguen enfrentando a menudo en todo tipo de terrenos. Me ha parecido una lista interesante, así que la … Sigue leyendo

Leer Más
1.4 Refutación de la idea platónica de “Bien”

Examina ahora Aristóteles otra forma de abordar la cuestión del bien supremo, la de su maestro Platón. Aquí se halla aquella célebre opinión recogida en una Vida de Aristóteles: Amicus Plato, sed magis amica veritas[1]. No voy a analizar aquí … Sigue leyendo

Leer Más
Platón y el Mundo de las Ideas

Platón imagina un mundo habitado por Ideas, Formas o Arquetipos, en el que habitan los originales de todas las cosas que existen en nuestro mundo material. Lo que vemos todo los días es sólo un duplicado de algo más perfecto … Sigue leyendo

Leer Más
Platón: el mito de la caverna

“Imagínate varios hombres en un abrigo subterráneo en forma de caverna, cuya entrada, abierta a la luz, se extiende por toda la longitud de la fachada. Estos hombres están allí desde su infancia y, encadenados por piernas y cuello, ni … Sigue leyendo

Leer Más
Lo innecesario, Sócrates y Steve McQueen

En Actuación y sobreactuación y Mad Men me referí a aquello que Stendahl llamaba la “ilusión perfecta”, esos raros momentos en los que, al ver una obra de teatro, leer una novela o ver una película sentimos por un momento … Sigue leyendo

Leer Más
Quién toca esta web me toca a mí

Etimología platónica de Il Saggiatore

Il Saggiatore era un blog o página web que publiqué en 2004. Aquí explico por qué se llamaba de tan extraña manera.   Il Saggiatore quiere decir El ensayador. Es una referencia doble a lo que es un ensayo, porque … Sigue leyendo

Leer Más
Hágase la ley y muera yo

Hace unos días volví a leer el Critón, ese diálogo triste y delicioso en el que Sócrates discute con su amigo Critón, cuando este le ofrece una manera de escapar de la prisión y salvar su vida. A pesar de que … Sigue leyendo

Leer Más
Los filoetimólogos

Con la expresión filoetimólogos me refiero a los filósofos que piensan que las cosas se pueden explicar conociendo el origen de la palabra que designa esa cosa. Aunque es cierto que en muchas ocasiones el origen de una palabra ayuda … Sigue leyendo

Leer Más

 

Yo soy la materia de mi web

cravenjesuis05

*******

“Je suis moi même la matiere de mon livre” (“Yo soy la materia de mi libro”), es la definición que Montaigne hizo de sus Ensayos, y que yo apliqué a mi web en general y también al blog Il Saggiatore, un juego de palabras entre Sagitario y Il Sagiatore de Galileo Galileo, que también quiere decir “El Ensayador”.

Todo ese juego conceptual está más o menos contenido en la imagen de mi personaje Craven como una especie de centauro arquero que lanza una flecha que, si se observa atentamente, es una frase: “Je suis moi même la matiere de ma web”.

Ya en otra ocasión hice una variación de aquel “Yo soy la materia de mi libro” que dijo Montaigne en la advertencia al lector con que se inician sus Ensayos:

“Es este un libro de buena fe, lector. De entrada te advierte que con él no me he propuesto más fin que el doméstico o privado. En él no he tenido en cuenta ni el servicio a ti, ni mi gloria. No son capaces mis fuerzas de tales designios. Lo he dedicado al particular solaz de parientes y amigos: a fin de que una vez me hayan perdido (lo que muy pronto sucederá), puedan hallar en él algunos rasgos de mi condición y humor, y así, alimenten más completo y vivo, el conocimiento que han tenido de mi persona. Si lo hubiera escrito para conseguir el favor del mundo, me habría engalanado mejor y me mostraría en actitud más estudiada. Quiero que en él me vean con mis maneras sencillas, naturales y ordinarias, sin disimulo ni artificio: pues me pinto a mí mismo. Aquí podrán leerse mis defectos crudamente y mi forma de ser innata, en la medida en que el respeto público me lo ha permitido. Que si yo hubiera estado en esas naciones de las que se dice viven todavía en la dulce libertad de las primeras leyes de la naturaleza, te aseguro que gustosamente me habría pintado por entero, y desnudo. Así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro: no hay razón para que ocupes tu ocio en tema tan frívolo y vano. Adiós, pues, de Montaigne, a uno de marzo de mil quinientos ochenta”.

Me identifico casi completamente con estas palabras de Montaigne y por eso, en una de mis primeras páginas web, allá por 2004, fabriqué una declaración que cambiaba “libro” por “web” usando la tipografía original de los Ensayos de Montaigne:

“Esta es una web de buena fe, lector. De entrada te advierte que con ella no me he propuesto más fin que que el doméstico o privado”.  No me resultó sencillo cambiar “livre” por “web”, porque no había ninguna “w” en el texto francés y tuve que fabricarla mediante dos “v”. Además, claro,hay que leer “web” en masculino para que haya concordancia con “un” y con “Il”. Ahora sería más fácil sutituyendo web por blog o weblog, pero entonces no se hablaba mucho de blogs.

Con parecidas intenciones a las de Montaigne al escribir sus ensayos, inicié yo mi incursión en el mundo de Internet.

 

*******

Una selección de los textos en los que Montaigne explica por qué habla tanto de sí mismo y por qué pasa todo por el filtro de su subjetividad, textos con los que me identifico plenamente, se pueden leer en el Pórtico de uno los números de mi revista Esklepsis: De Montaigne al lector

Acerca del nombre Il Saggiatore y su curiosísima etimología, puedes leer esta entrada: Etimología platónica de Il Saggiatore.

******

MEMORABILIA

Primer intento filosófico

Introducción y declaración de intenciones Contando veintidós años el autor, comienza, como hiciera Descartes, a edificar su propio pensamiento filosófico, sin despreciar a los pensadores que le precedieron, pero sin dejarse encadenar por ellos; buscando la verdad allí donde se … Sigue leyendo

Leer Más
Sobre dogmatismo, bluejeans y Coca-Cola

“Tras aquella discusión que mantuvimos durante casi dos años acerca del fondo y la forma, parece que ahora [1985] nos vamos a embarcar en otra no menos larga en torno al nacionalismo en sus diferentes variantes. Ambas tienen en común … Sigue leyendo

Leer Más
Primera afición al teatro

Me dices que lo que ahora te interesa es mayormente la historia, especialmente las antiguas civilizaciones. A mí, aparte de la novela, me interesa especialmente el teatro, algo que nunca antes me había atraído (puedo contar con los dedos de una manos las obras … Sigue leyendo

Leer Más
Segundo intento filosófico

…Un año después Transcurrido un año desde la redacción de las lineas anteriores (que quedaron incompletas y que yo no soy quien para continuar), hallándome sin duda ahora en el peor momento de mi vida, al descubrir que la muerte … Sigue leyendo

Leer Más
Solo

Concebía el tiempo como algo que se prolongaba indefinidamente, dando ocasión a que se resolvieran todos los asuntos pendientes, todos los amores concertados tácitamente. Quince años después, su sensación era la opuesta: cada vez quedaba menos tiempo y nada había … Sigue leyendo

Leer Más
Pobrecito mío

“¡Pobrecito mío!”, exclama una vieja mendiga al verme pasar.

Leer Más
Recuerdos de infancia y Feynman

Me han sorprendido algunas coincidencias entre mis aficiones y las de Feynman. La diferencia es que yo solo he pensado algunas de las cosas que él pensó, pero que él, además, las desarrolló de una manera práctica. Me he encontrado … Sigue leyendo

Leer Más
Coincidencias con Proust

Pu Song Li decía en uno de sus cuentos que no hay nada más delicioso que encontrar en un libro a un personaje o a un autor que opina lo que nosotros. Lo mismo dice Raymond Smullyan en Silencioso Tao. … Sigue leyendo

Leer Más
Las tres caras

Sí, es el célebre truco de juntar las mitades izquierdas y derechas de tu cara. Hay un cartel de Buñuel que quizá recuerdes. Yo quiero usar esto para una nueva sección, pero todavía no tengo muy claro en qué consistirá … Sigue leyendo

Leer Más
El credo de un escéptico apasionado: “No te contagies”

  “El credo de un escéptico apasionado: NO TE CONTAGIES. Un lema que uno ha de llevar a todas partes donde se discuta y que, como dicen en Las Mil y Una Noches, debería escribirse con una aguja en el ojo … Sigue leyendo

Leer Más
Por qué a un joven no le gustaban otros jóvenes

Escribí en un texto de juventud: “Siempre detestó a los jóvenes, incluso cuando era uno de ellos”. No he encontrado ahora el texto, aunque espero que aparezca pronto, ya que estoy digitalizando mis libretas y hojas sueltas. Pero he encontrado … Sigue leyendo

Leer Más
Las lecciones de la experiencia

  Suele repetirse que de todo se aprende. Si con ello se quiere decir que de cualquier cosa podemos extraer alguna enseñanza, no cabe duda de que se trata de una gran verdad. Pero también es cierto que muchas veces … Sigue leyendo

Leer Más
Modelo de portada

En una conferencia que di el el verano de 2008 en Ávila uno de mis colegas era Miguel Vázquez, con quien, en la comida posterior, acabamos encontrando amistades comunes. Los dos habíamos sido amigos de Dominique Forest, un extraordinario pintor, … Sigue leyendo

Leer Más
El destino y el camino

En la recomendación de que lo que importa es el camino y no el destino, que tan bien se expresa en el mitema del viaje a Ítaca, Goethe ofrece una variación que creo que es muy interesante: “No bastará con dar pasos … Sigue leyendo

Leer Más
Oskar

Internet es un lugar, virtual pero a veces muy real, que nos ofrece muchas cosas, una de las más importantes la posibilidad de reencontrarnos con amigos a los que no vemos desde hace muchos años. Gracias a la red y … Sigue leyendo

Leer Más
Retrato con una camisa de rosas

Leer Más
Tal como éramos

Unas imágenes de hace mucho tiempo… De esta boda apenas recuerdo ni debo recordar nada, aparte de lo guapa que estaba mi madre, como se puede ver en el vídeo, también lo elegante que vestía Miquel Arias. Mi madre (Victoria García) … Sigue leyendo

Leer Más
Uno de mis exlibris

En el número 4 de Esklepsis (1998) inicié una sección dedicada a mis ex libris. Los ex libris, que yo preferiría escribir como una única palabra (exlibris), son las marcas que un lector o una biblioteca pone en los libros … Sigue leyendo

Leer Más
No verse a sí mismo

En On Having no Head, Harding destaca el hecho de que nunca vemos nuestra cabeza, excepto en un reflejo. A veces me ha interesado esta imposiblidad de vernos a nosotros mismos, excepto en un reflejo: resulta que en la práctica … Sigue leyendo

Leer Más
Verse en otros

En El espejo hice hace tiempo una pequeña antología de citas de otros autores. Son textos con los que me identifico tanto que podría haberlos escrito yo . Opino lo mismo que esos autores, al menos en el asunto tratado. … Sigue leyendo

Leer Más
Atisbos de inmortalidad en la librería Rafael Alberti

 En este vídeo, Lola Larumbe, de la librería Rafael Alberti,  en el madrileño barrio de Argüelles, recuerda los tiempos difíciles en los que se inauguró la librería, durante la época franquista o quizá poco después de la muerte de Franco, hacia … Sigue leyendo

Leer Más
Larga noche de amor en el Cuarteto de Alejandría

He reanudado la lectura de El cuarteto de Alejandría, de Lawrence Durrel. Nada más empezar el capítulo en que lo dejé el año pasado, me encontré este pasaje: “Podemos contemplar toda nuestra vida como una noche de amor. Imaginemos las … Sigue leyendo

Leer Más
Los falsos recuerdos

Javier Sampedro cuenta que en la Western University de Washington se convoco a varias docenas de estudiantes con la excusa de hacer un análisis experimental relacionado con la precisión de sus recuerdos. Los investigadores hablaron previamente con los padres para … Sigue leyendo

Leer Más
La identidades asesinas

En Nada es lo que es, el capítulo Las identidades asesinas de Maalouf está dedicado a la identidad de las naciones. Allí examino cómo se forma la identidad de grupo, recordando el fascinante experimento del matrimonio Sherif con varios grupos … Sigue leyendo

Leer Más
Yo soy la materia de mi web

******* “Je suis moi même la matiere de mon livre” (“Yo soy la materia de mi libro”), es la definición que Montaigne hizo de sus Ensayos, y que yo apliqué a mi web en general y también al blog Il … Sigue leyendo

Leer Más
Quién toca esta web me toca a mí

Etimología platónica de Il Saggiatore

Il Saggiatore era un blog o página web que publiqué en 2004. Aquí explico por qué se llamaba de tan extraña manera.   Il Saggiatore quiere decir El ensayador. Es una referencia doble a lo que es un ensayo, porque … Sigue leyendo

Leer Más
Fotografía familiar

Una foto con mis padres, Victoria e Iván, y mi hermana Natalia, que mira hacia la cámara, ajena a eso que señala nuestro padre (¿un avión?). Creo que la foto fue tomada enfrente de la casa en la que vivíamos … Sigue leyendo

Leer Más
La memoria de lo incompleto

Anoche, con Marcos, hablamos de la memoria de los camareros, que recuerdan lo que no han servido. Es una de las versiones de un experimento, se encarga a los camareros de un local diversas comandas. En un momento dado, con … Sigue leyendo

Leer Más
El cuestionario de Proust

Se llama Cuestionario de Proust a una serie de preguntas a las que el propio Marcel Proust contestó en una ocasión, probablemente en un Album de Pandora (un libro de páginas blancas en el que se guardaban recuerdos de los … Sigue leyendo

Leer Más
Círculos en el agua

Una de esas hermosas casualidades o carambolas que a veces se producen me ha hecho moverme estos días alrededor de las ondas en el agua y el recuerdo de mi padre. El detonante fue un vídeo de Benjamin Biolay que … Sigue leyendo

Leer Más