Un interludio absolutamente inevitable en el viaje de Natalia y Ailatan en busca del tiempo [1987]

4. Un argumento existencial

(Continúa desde: Un nuevo encuentro, Un argumento determinista, Un argumento cuántico

Natalia

!Basta! No quiero oir nada más de física cuántica. No entiendo nada. Lo único que parece claro es que no hay nada claro. [1]. Ahora, Ailatan, te diré mi segundo argumento: el demonio de Laplace fue imaginado por Laplace, supongo. ¿Cómo es que existe realmente y ha hablado contigo, tratándose, como se trata, de un  ser imaginario?

San Anselmo[2]

Permitidme que intervenga, pues la respuesta es sencilla. Laplace imaginó un ser infinitamente perfecto que conociera todo lo existente. Ese ser, por tanto, nos parece el ser más perfecto que podemos imaginar, ¿no es así?

Natalia y Ailatan

Sin duda.

San Anselmo

No obstante, también podemos imaginar a un ser igual de perfecto, pero que, además de existir en nuestra imaginación, exista en la realidad. Por tanto ese segundo ser sería más perfecto, pues tendría existencia real. Conclusión: ese ser ha de existir porque, si no existiese, no sería más perfecto que el ser perfecto que sólo existe en la imaginación.

Monje Gaunilo

!Vaya argumento! Según eso, yo también puedo imaginar un unicornio perfecto. Y como también puedo imaginar otro unicornio perfecto que además, exista, se concluye que existe un unicornio perfecto[3]

San Anselmo

!No sigas fatigándome, Gaunilo! Mi argumento ontológico sólo sirve para seres infinitos.

Gaunilo

Pues yo entonces imagino un unicornio infinito.

Natalia

No quiero interrumpir vuestra discusión, pero hay algo que no comprendo. Si el argumento ontológico de San Anselmo demuestra la existencia del demonio de Laplace, o de Dios, como él pretende, ¿Qué hace San Anselmo en el Limbo?[4]

Sócrates

Él y Gaunilo esperan a que una Instancia Superior decida si el argumento es realmente concluyente. El hecho de que aún no haya llegado la respuesta, hace pensar que tiene razón Gaunilo, pero el hecho de que exista el Limbo, parece indicar que la tiene Anselmo.

Natalia

¿Y puedo preguntarte qué haces tú aquí?

Sócrates

Estoy esperando a que los Doctores de la Iglesia decidan si tengo derecho a ir al Cielo o  no, puesto que no fui bautizado ni conocí la Revelación de Jesucristo[5]

 Continúa en Más argumentos


 


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  1. [1]Así sucede, en efecto, en la física cuántica, que ha logrado grandes éxitos prácticos, pero no ha podido elaborar teorías de altura para explicar los fenómenos cuánticos, al menos de una manera que resulte fácil de entender. Es por ello, que la física cuántica se deja utilizar sin problemas tanto por materialistas estrictos (pero no decimonónicos) como por místicos y seguidores de filosofías orientales.
  2. [2]San Anselmo de Canterbury, nacido en Aosta es uno de los más impresionantes pensadores medievales,  famoso por el rigor lógico de sus argumentos. tenía la pretensión de demostrar racionalmente la Revelación. El argumento que expone a continuación es lo que desde Kant se ha llamado prueba ontológica de la existencia de Dios.
  3. [3]El monje benedictino Gaunilo replicó al argumento ontológico de San Anselmo. Si no recuerdo mal, en vez de un unicornio, el ejemplo elegido por Gaunilo era una isla. San Anselmo llegó a escribir una contra-réplica a Gaunilo.
  4. [4]Pero también la presencia de Anselmo en el Limbo podría deberse a que, aunque la conclusión de su argumento es correcta, las premisas no conducen a ella, pues si no, es de suponer que San Anselmo estaría en el Cielo y no en el Limbo. Tal vez la razón se deba a su soberbia por querer demostrar mediante un método finito (un argumento lógico) la existencia de un ser infinito.
  5. [5]Un grave problema que se planteó en el cristianismo fue el de qué sucedía con los buenos pensadores, los hombres honrados y de alma pura que habían vivido antes de la llegada de Jesucristo a la Tierra. En el caso de Sócrates, además, algunos pasajes de Platón en los que su maestro alude a su demonio interior fueron interpretados como una referencia al Dios cristiano.

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